"Ayer, yo me tapé un ojo frente a una radio-patrulla afuera de mi casa, y el carabinero me gritó un improperio, sólo por taparme un ojo. Tenemos compañeros que han sido detenidos por taparse un ojo, aquí te disparan al cuerpo y tiran las bombas lacrimógenas en la cabeza", contó.
Mientras grababan el video, Javiera Pérez, otra de las líderes feministas de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, presumió que está tejiendo una frazada de pañuelos verdes y negros que avalan la despenalización del aborto y un feminismo incluyente.
En Chile, las mujeres también se organizan para sumarse al Paro Nacional de Mujeres, que ellas llaman la Huelga General, el 9 de marzo. Pero el 10 retomarán -inmediatamente-, las charlas y manifestaciones para que se vote por el "sí" a la nueva Constitución.
El plebiscito será el 26 de abril. Se instalarán urnas para que los chilenos decidan si va o no una nueva Constitución -la vigente fue redactada por el gobierno de Augusto Pinochet en 1980- y, en caso de redactar un nuevo documento, el constituyente deberá conformarse por personas electas popularmente o mixta, legisladores actuales y nuevos electos.
Estefanía Campos, quien también se dio cita en el Paseo Bulnes, es una de las principales impulsoras de la votación en favor de la nueva Constitución. Ella, junto con otros jóvenes, se reúne cada fin de semana en las plazas públicas y explican a la gente los beneficios que les traería el nuevo texto.
"Si la gente no se toma los partidos políticos y no saca a las cúpulas del poder, no vamos a cambiar nada. Porque todo este proceso constituyente tiene que ser de cara a la ciudadanía, la Constitución son las reglas del juego, y la gente debe saber que con una nueva Constitución se derriba el sistema", explicó Bessy Gallardo.
Junto a esas tres mujeres también está Doris González, vocera nacional del Movimiento de Pobladores Ukamau, quienes luchan porque en la nueva Constitución se defienda el acceso a la vivienda digna, que hasta ahora no está plasmado en ninguna legislación chilena.
Bessy admitió que ella "fue de derecha", que "estuvo en contra del aborto", pero haciendo trámites para la universidad, donde estudió Derecho, se encontró con una mujer que le preguntó el nombre de su padre, quien había sido su compañero en una celda de tortura durante la dictadura. "Todo me cambió de cabeza", relató.
Una mañana, durante una transmisión en vivo de un noticiero local, Bessy tomó la palabra al periodista que narraba los hechos. Ahí tomó fama y empezó a acudir a distintos encuentros y debates ciudadanos, donde defendió los derechos de las mujeres y la nueva Constitución.
"Yo no quería entrar a la política, pero creo que la política se hace todos los días, desde que uno comenta con el panadero lo caro que está el pan, hasta que se toma el micrófono de un noticiero matutino", dice entre risas. Ahora, Bessy y sus otras compañeras forman parte del Partido de Comunes.