Los pilotos registraron dificultades para controlar los mandos del avión que se precipitó contra el mar a gran velocidad a los poco minutos de despegar del aeropuerto de Yakarta.
Un equipo de buzos apoyados por sensores y magnetómetros encontraron el dispositivo a 38 metros de profundidad y enterrado ocho metros bajo el barro del suelo marino.
La caja negra encontrada puede esclarecer el grado de responsabilidad de los pilotos a la hora de solventar los problemas durante el vuelo y si conocían el nuevo sistema automático del modelo de Boeing, destacó euronews.