LIMA.- Carmen Quispe logró enterrar a su familia en un cementerio frente al Pacífico casi tres décadas después de que murieran bajo los estragos del cólera mientras eran retenidos por el grupo terrorista Sendero Luminoso en la Amazonía de Perú.
Quispe, una trabajadora de limpieza de 51 años, lloró recientemente ante los esqueletos de su hijo, padre, madre, hermano y sobrina cuando los forenses los armaron como piezas de rompecabezas y los colocaron en féretros color café.
“No pensé que iba a volver a verlos”, asegura en relación a los restos de sus seres queridos.
Su historia se conoce públicamente por primera vez. Esta mujer forma parte de un número no cuantificado de sobrevivientes de campamentos de Sendero en la Amazonía, donde según las autoridades y estudios de expertos los cautivos eran sometidos a condiciones esclavizantes y pagaban hasta con su vida cualquier error.
Ella abandonó el campamento tras ser liberada por sus captores en 1993 y pensó que jamás podría enterrar a sus familiares.
Viajó a Lima y buscó olvidarse del pasado. Tampoco volvió a hablar en su lengua materna, el quechua, para evitar los recuerdos de la tragedia que vivió. Sin embargo, una oficina de búsqueda de personas desaparecidas del Ministerio de Justicia logró contactarla en 2019 y llevaron hasta su casa, en una de las colinas más pobres del desierto capitalino, los restos de sus familiares.
Los restos de sus seres queridos fueron exhumados por esa oficina en 2016. Murieron unos 70,000 peruanos pobres.
De tendencia comunista, Sendero Luminoso fue una organización subversiva y terrorista que en mayo de 1980 desencadenó un conflicto armado contra el Estado y la sociedad peruana.