Deir Al Balah, Franja de Gaza.- Cuando los camiones cisterna entran en su vecindario, la familia Abu Daqqa corre a llenar con una manguera lo que puede en abollados bidones de plástico marcados con su nombre.
Yehia Abu Daqqa lo raciona —un bidón para cada uno de sus hijos— y vierte un poco en un vaso con boquilla para una de sus hijas afuera de su tienda en Muwasi, el extenso campamento de tiendas donde ahora viven cientos de millas de palestinos desplazados.
“Llega el camión de agua y unas 500 a 1.000 personas se abalanzan sobre él”, comentó Abu Daqqa. “Empiezan a pelear. Es un verdadero sufrimiento”.
Los palestinos afirman que la escasez de agua ha persistido más de seis meses después de que un alto el fuego entre Israel y Hamás detuviera la mayor parte de los combates en Gaza. Casi el 90% de la infraestructura hídrica del enclave quedó destruida, incluidas plantas desalinizadoras e instalaciones de tratamiento de aguas residuales.
Antes de la guerra, proveedores gubernamentales y empresas privadas distribuían agua mediante camiones y tuberías subterráneas. La infraestructura es una de las mayores prioridades en el plan de reconstrucción de Gaza.
Las restricciones y la escasez de agua han sido un problema recurrente durante toda la guerra en Gaza, con tuberías destruidas, camiones cisterna alcanzados por ataques y municiones usadas filtrándose en el acuífero de aguas subterráneas que muchos utilizan para abrir pozos.