NACIONES UNIDAS (AP) — El gobierno de Estados Unidos está considerando imponer nuevas restricciones a los funcionarios cubanos que viajan a las Naciones Unidas, en otro intento de presionar al gobierno de La Habana, mientras que el principal diplomático cubano acusó el jueves a Estados Unidos de desatar un castigo colectivo contra el pueblo de Cuba con sus medidas.
Aunque esta semana se aprobó la llegada de una numerosa delegación cubana a la Asamblea General de la ONU, el Departamento de Estado estadounidense ahora sopesa imponer "controles estrictos" a los funcionarios que planean regresar el próximo mes para una votación anual de la ONU sobre el embargo económico de Estados Unidos contra Cuba, que ha impuesto durante décadas.
Así lo indicaron funcionarios estadounidenses y un documento interno obtenido por The Associated Press. Los funcionarios hablaron bajo condición de anonimato porque aún no se ha finalizado una decisión sobre los detalles de lo que implicarán las restricciones.
Bruno Rodríguez critica bloqueo energético impuesto por Estados Unidos a Cuba
Los posibles planes para restringir aún más a los funcionarios en Nueva York en su labor diplomática se producen mientras el canciller cubano, Bruno Rodríguez, lamentaba la falta de avances en las negociaciones entre La Habana y Washington. También arremetió contra el bloqueo petrolero que el gobierno de Trump impuso a la nación caribeña en enero.
"Lo que define hoy el carácter de la relación entre los Estados Unidos y Cuba es el endurecimiento brutal del bloqueo económico, comercial y financiero mediante un cerco energético total, mediante un bloqueo de los suministros de combustible, que equivale a un bloqueo naval", afirmó Rodríguez durante una entrevista con la AP al margen de la reunión anual de líderes en la Asamblea General de la ONU.
En un discurso ante la ONU el martes, el presidente estadounidense Donald Trump volvió a calificar a Cuba de "Estado fallido" y manifestó que buscaría "un cambio fundamental de la situación en Cuba".
El gobierno estadounidense ha intentado forzar cambios en el sistema político de Cuba al cortar el suministro de combustible a la isla, lo que ha provocado apagones masivos que afectan actividades básicas como cocinar, el abastecimiento de agua y el servicio de internet y telefonía.
"El comunismo nunca llegará a Estados Unidos, pero la libertad llegará a Cuba", según dijo Trump en la ONU.
Votación anual en ONU sobre embargo económico de Estados Unidos a Cuba genera tensiones
Las negociaciones entre EEUU y Cuba vuelven a estancarse
Rodríguez, quien se desempeña como ministro de Relaciones Exteriores desde 2009, señaló que, aunque ahora no hay reuniones programadas con funcionarios estadounidenses, Cuba sigue dispuesta a mantener abiertos estos canales de contacto.
Se negó a decir cuándo tuvieron lugar las últimas conversaciones, y apuntó que, si bien los diálogos anteriores han sido "respetuosos", las declaraciones públicas y las decisiones adoptadas después por funcionarios estadounidenses han sido "extremadamente agresivas".
La red eléctrica de Cuba ha fallado al menos seis veces desde que el bloqueo energético de Estados Unidos comenzó a inicios de año, lo que ha afectado a millones de personas. Las restricciones impiden que Cuba importe el combustible necesario para operar sus centrales termoeléctricas o piezas de repuesto para mantener una infraestructura que, en muchos casos, se ha vuelto obsoleta.
Otras medidas de Estados Unidos han incluido imponer más sanciones económicas a industrias en el país, y ampliar la aplicación de leyes que prohíben a los estadounidenses que visitan la isla realizar transacciones con empresas propiedad del gobierno o vinculadas a él.
La Habana ha incorporado recientemente reformas económicas históricas, abriendo la isla al sector privado. Algunos funcionarios, incluido Rodríguez, han dicho que estas no son concesiones a Estados Unidos, pero avanzan en la dirección que desea el gobierno de Trump.
EEUU podría poner nuevos obstáculos a delegación cubana para visitar la ONU
Rodríguez y otros miembros de su gobierno planean regresar a Nueva York el próximo mes para la votación anual de la Asamblea General de la ONU sobre el embargo económico de Estados Unidos contra Cuba, una votación que históricamente ha condenado la política estadounidense hacia la isla por márgenes abrumadores.
Los funcionarios cubanos ya enfrentan fuertes restricciones en Nueva York y Washington debido a la designación que le da Estados Unidos a Cuba de Estado patrocinador del terrorismo, y sus viajes y desplazamientos están limitados a un radio de 40 kilómetros (25 millas) alrededor de la sede de la ONU en Manhattan.
Pero cualquier nueva restricción de Estados Unidos podría dificultar o hacer imposible que los funcionarios cubanos asistan a la votación, que se realiza desde hace más de tres décadas.
El año pasado, el aislamiento de Washington en este tema se atenuó cuando países como Argentina, Ucrania y Hungría —todos estrechamente aliados con el gobierno de Trump— rechazaron la resolución respaldada por Cuba, aun cuando ha crecido la fricción en la región en torno a acciones militares estadounidenses.
Aunque las resoluciones de la Asamblea General no son jurídicamente vinculantes, reflejan la opinión mundial.
Rodríguez le dijo a la AP el año pasado que Estados Unidos había emprendido una campaña de presión para influir en la votación. Afirmó entonces que La Habana había sabido por otros países, principalmente en Europa, que el Departamento de Estado los estaba alentando a votar en contra de la resolución.
En respuesta, un portavoz del Departamento de Estado estadounidense dijo el año pasado que "el régimen cubano no merece el respaldo de los aliados democráticos de Estados Unidos".