Seattle.- Más de 1.600 personas detenidas en la frontera entre México y Estados Unidos, incluidos padres que han sido separados de sus hijos, están siendo trasladados a prisiones federales, según confirmaron autoridades estadounidenses de inmigración.
La decisión fue condenada por activistas, que dijeron que los detenidos podrían tener base legal para pedir asilo y no merecen estar retenidos en prisiones.
Debido al aumento en los cruces ilegales de frontera y a la política de “tolerancia cero” del Departamento de Justicia la agencia necesitaba acceso a más de 1.600 camas en instalaciones de la Oficina de Prisiones (BOP, por sus siglas en inglés), señaló en un comunicado enviado por email la portavoz del ICE Carissa Cutrell.