DUBÁI, Emiratos Árabes Unidos.- Las fuerzas armadas de Estados Unidos anunciaron a última hora del lunes que estaban llevando a cabo una serie de ataques sobre Irán por décima noche consecutiva como parte de un intento por reabrir el estrecho de Ormuz a la navegación.
La nueva ola de bombardeos se produjeron después del fallecimiento de otro soldado y luego de que la República Islámica disparó drones y misiles contra Kuwait, Jordania y Baréin, sede de la 5ta Flota de la Marina de Estados Unidos.
El Comando Central del ejército de Estados Unidos señaló en redes sociales que los ataques más recientes “tienen como objetivo degradar aún más las capacidades militares iraníes utilizadas para atacar el transporte marítimo comercial” en el estrecho.
Incluso mientras Estados Unidos e Irán se acercan poco a poco a otra guerra total, un rayo de esperanza apareció en el frente diplomático, después de que el ministro del Interior de Irán viajó a Pakistán, un mediador clave en el conflicto, para conversaciones.
El acuerdo provisional firmado el mes pasado con el objetivo de poner fin a los combates se ha desmoronado. El tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz —una ruta vital para los suministros energéticos mundiales— prácticamente se ha paralizado. Y a medida que se intensifican los combates, ambas partes atacado infraestructura civil de la que dependen millones de personas.
La violencia ha disparado los precios del petróleo en las últimas semanas. El crudo Brent de referencia internacional se cotizaba el lunes por encima de los 88 dólares por barril y la gasolina regular en Estados Unidos subió a un promedio de 1,05 dólares por litro (4 dólares por galón), manteniendo la presión sobre los bolsillos de los estadounidenses antes de las elecciones legislativas de noviembre.
El lunes surgió una nueva amenaza potencial para los mercados energéticos mundiales luego que grupos respaldados por Irán en Yemen anunciaron planes para impedir que Arabia Saudí realice envíos por el mar Rojo.