Seúl, Corea del Sur.- Los ejércitos de Estados Unidos y Corea del Sur concluyeron el viernes sus maniobras anuales, seis días antes de lo previsto inicialmente, en un gesto conciliador hacia Corea del Norte, aunque Pyongyang afirmó que esta medida no es suficiente para convencerla de volver a las conversaciones.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había ordenado previamente y de forma repentina al Pentágono “reducir sustancialmente” los ejercicios Ulchi Freedom Shield justo antes de que comenzaran el lunes. El mandatario citó lo que describió como una buena relación con el líder norcoreano, Kim Jong Un, y la negativa de Seúl a respaldarlo en relación con la guerra con Irán.
El ejército surcoreano dijo que Ulchi Freedom Shield, un ejercicio de mando conjunto con Estados Unidos, terminó el viernes.
Corea del Sur y Estados Unidos también habían planeado realizar 14 ejercicios conjuntos de entrenamiento de campo durante las maniobras, pero han acordado reducirlos a la mitad también, según el ejército surcoreano.
Por su parte, Kim Yo Jong, la influyente hermana del líder norcoreano, desestimó el miércoles el acercamiento de Trump y afirmó que “la naturaleza provocadora y agresiva de las maniobras” no cambiará solo con la reducción de su duración y envergadura.
Al día siguiente, el Norte lanzó hacia el mar unos 10 misiles balísticos de corto alcance, aparentemente cumpliendo su amenaza previa de responder a las maniobras entre Washington y Seúl, que considera un ensayo de invasión.
La declaración de Yo Jong enfrió la esperanza de una pronta reanudación de las conversaciones entre Trump y Kim Jong Un.