París, Fra.- Una madre y sus tres hijos ojeaban útiles escolares en un supermercado en París: bolígrafos multicolor, cuadernos nuevos y muchas mascarillas. A pesar del repunte en los contagios de coronavirus, en Europa se repiten escenas similares ante la proximidad del nuevo curso.
Con virus o sin él, las autoridades europeas están decididas a que los niños regresen a las aulas, a reducir la brecha de aprendizaje entre los que más y los que menos tienen, que se agravó durante las cuarentenas, y a que los padres vuelvan al trabajo.
Mientras hacen frente al aumento de las infecciones, las autoridades de Francia, Gran Bretaña, España y otros países están imponiendo medidas como el uso de mascarillas, contratan a más maestros y colocan nuevos pupitres en masa.
Y aunque el virus ha invadido las aulas en los últimos días desde Berlín a Seúl y algunos maestros y padres advierten que sus colegios no están preparados, los mandatarios europeos, ya sean de izquierdas, de centro o de derechas, están enviando inusualmente consistente: incluso en pandemia, los niños están mejor en clase.
Como padre y profesor, Mathieu Maillard tiene muchos motivos de preocupación antes de la vuelta al colegio en Francia, prevista para el martes. Pero en general, Maillard cree que es hora de regresar. Las clases “tienen que comenzar de nuevo en algún punto. El riesgo sanitario existe, pero el riesgo de escolarizar a nuestros hijos es aún mayor”.
Entre las medidas que se implementaron estaba la instalación de puestos de lavado de manos, los pasillos de sentido único y escalonar las horas de salida y comedor. Algunas regiones ofrecen computadoras portátiles gratuitas por si hay nuevos confinamientos. Muchas naciones exigen el uso de cubrebocas en las escuelas, pero las normas sobre dónde deben usarse y la edad mínima para hacerlo varían.
Algunos centros educativos europeos se están planeando o considerando un año académico híbrido, con algunas clases presenciales y otras online. Pero la mayoría aspira a tener clases totalmente presenciales.
Esto es lo que recomiendan organizaciones globales como UNICEF, que el jueves dijo que al menos un tercio de los niños en edad escolar del mundo no pudieron acceder a la enseñanza en remoto durante las cuarentenas, y advirtió que “las repercusiones podrían notarse en la economía y la sociedad durante décadas”.