Santiago de Chile.- El Congreso chileno fue evacuado el viernes luego de que centenares de manifestantes intentaron pasar su perímetro de seguridad en medio de enfrentamientos con la policía, en el octavo día de multitudinarias protestas contra el gobierno que han dejado 19 muertos.
A la sede del Legislativo, ubicada en el vecino puerto de Valparaíso, llegaron los manifestantes que fueron violentamente dispersados con gases lacrimógenos.
Los congresistas y el personal administrativo fueron evacuados mientras grupos de encapuchados levantaban barricadas y lanzaban piedras contra la policía.
La víspera el Congreso aprobó un proyecto de ley que rebaja las tarifas eléctricas enviado por el presidente Sebastián Piñera, quien firmó el viernes una nueva iniciativa para mejorar levemente las pensiones de los más pobres. Pero estas medidas no han logrado frenar las protestas.
Cerca de un millón de personas, según la Intendenta (gobernadora) de Santiago, Karla Rubilar, se movilizaron con banderas chilenas, pitos, carteles, ollas y sartenes para golpear --a modo de cacerolazo-- hacia una céntrica plaza de la ciudad tras un estallido social del viernes pasado.
Los manifestantes, en un movimiento que hasta ahora no tiene vocero ni organización aparente, expresan demandas de mejores salarios, jubilaciones y educación expresadas por una masa sin voceros ni organización aparente.
La analista Marta Lagos, directora de Latinobarómetro, dijo a The Associated Press que la magnitud de las manifestaciones es inédita, nunca vista durante la dictadura del general Augusto Pinochet ni desde el restablecimiento de la democracia.
En la ciudad unos 4.000 autobuses reforzaron el transporte después del estallido social que siguió a las protestas de los estudiantes por un alza en las tarifas del metro y que derivaron en violentos saqueos e incendios de supermercados, farmacias, grandes tiendas y pequeños comercios, seguidos de multitudinarias manifestaciones en todo el país, que tiene a 12 de sus 16 regiones en estado de emergencia y con toque de queda.
La agenda social anunciada a mitad de semana por Piñera incluye un aumento del 20% en las pensiones y del 16% en los ingresos mínimos, proyectos para rebajar los precios de los medicamentos y rebajas en los ingresos de los parlamentario.