Beirut, Líbano.- Los funcionarios libaneses a quienes se investiga por la explosión masiva que arrasó parte de Beirut trataron de echarle la culpa a otros por la presencia de sustancias peligrosas abandonadas en el puerto de la ciudad.
La explosión del martes, que al parecer fue causada por un incendio accidental que prendió fuego a un almacén lleno de nitrato de amonio en el puerto de la ciudad, se extendió por toda la capital libanesa, matando al menos a 137 personas, hiriendo a más de 5.000 y causando gran destrucción.
La tragedia también puede haber acelerado otra: la crisis de salud por el coronavirus en el país, ya que miles de personas inundaron los hospitales a raíz de la explosión. Decenas de miles de personas se han visto obligadas a mudarse con sus familiares y amigos después de que sus hogares sufrieran daños, lo que aumentó aún más los riesgos de exposición. Bulldozers del ejército libanés trabajaban entre los escombros para reabrir las carreteras en torno al destruido puerto, al día siguiente de que el gobierno prometiera investigar la explosión y pusiera a los responsables del puerto bajo arresto domiciliario.
Se calcula que la explosión provocó pérdidas entre los 10.000 y los 15.000 millones de dólares, afirmó el miércoles gobernador de Beirut, Marwan Abboudm a la televisora saudí Al-Hadath, añadiendo que casi 300.000 personas se habían quedado sin hogar.
El pequeño país mediterráneo ya estaba al borde del colapso, con un desempleo disparado y una crisis financiera que ha acabado con los ahorros de la población. Los hospitales ya estaban presionados por la pandemia del coronavirus, y uno sufrió tantos daños que tuvo que atender a los pacientes en un campo cercano.
Las pesquisas de la explosión se centran en cómo acabaron 2.570 toneladas de nitrato de amonio, un producto muy explosivo empleado en fertilizantes, almacenadas en el lugar durante seis años, y por qué no se hizo nada al respecto.
El puerto de Beirut y su oficina de aduanas son conocidos por estar entre las instituciones más corruptas de Líbano, sujetas a influencias de distintos políticos y facciones, incluida la milicia Hezbollah, respaldada por Irán.
Las conjeturas que apuntaban a la negligencia como causa del accidente se vieron avivadas por una carta que circulaba en internet, y que indicaba que el departamento de aduanas había advertido varias veces a lo largo de los años de que el cargamento de nitrato de amonio era un peligro, y había pedido a las autoridades judiciales un fallo sobre cómo retirarlo.