Un abogado de la familia de Elizabeth Tollison, de 49 años y quien murió durante el tiroteo, criticó en rueda de prensa los protocolos tácticos de los oficiales involucrados en el caso, quienes, aseguró, no pudieron controlar la situación.
"Hay tres oficiales que disparan, y hemos contado 18 rondas totales. Durante la secuencia de disparos, el sospechoso se encuentra muy cerca" de la rehén, explicó Dunn, quien consideró que es imposible que ningún oficial se diera cuenta que la mujer sería herida.
Aseveró que era previsible la reacción del secuestrado Guillermo Pérez, quien al parecer era inestable mentalmente, dijo Dunn, quien anunció la demanda contra los agentes por homicidio culposo, asalto y agresión, y contra la ciudad de Los Ángeles y al Departamento de Policía (LAPD) por negligencia.
Durante la conferencia de prensa, uno de los hijos de Tollison criticó el manejo de LAPD por la situación de los rehenes, al sostener que "la policía no tuvo respeto por la vida de mi madre y la mató".
"La situación podría haber sido manejada de muchas maneras diferentes, pero parece que eligieron la peor para poder matar al sospechoso”, señaló.
El incidente ocurrió el 16 de junio pasado, cuando los oficiales de la División Van Nuys de LAPD atendieron una llamada sobre la agresión de un hombre que había apuñalado a su exnovia, explicó el martes pasado el jefe del LAPD, Michel Moore.
Los oficiales confrontaron afuera de una iglesia en Tyrone Avenue a Pérez, quien sostenía una silla plegable de metal y un cuchillo grande, y le exigieron soltar el arma, por lo que le dispararon balas de goma, dijo Moore.
"Se alejó de los oficiales y agarró a una espectadora inocente que estaba cerca. Pérez comenzó a cortarle la garganta a la transeúnte con un cuchillo. Fue entonces cuando tres oficiales dispararon contra Pérez para detener sus acciones y evitar que matara a la rehén", agregó.
Sin embargo, Tollison recibió dos disparos de la policía, y más tarde murió en un hospital, de acuerdo con el jefe policiaco.