SAO PAULO.- Durante casi 20 años, los mayores productores de soja de Brasil garantizaron a los compradores que su cosecha, la más grande del mundo, no se cultivaba en tierras deforestadas de la Amazonía. Este compromiso, conocido como la moratoria de la soja, ha sido ampliamente reconocido por ayudar a frenar la pérdida de la selva tropical.
Eso cambió esta semana, cuando los principales comerciantes de granos anunciaron que se retirarían del acuerdo, amenazando no solo su supervivencia, sino también la promesa del presidente Luiz Inácio Lula da Silva de poner fin a la deforestación para 2030.
El lunes, la Asociación Brasileña de Industrias de Aceites Vegetales, o ABIOVE, la asociación de la industria de la soja que representa a algunos de los mayores comerciantes de esa leguminosa en el mundo, dijo que ya no participaría.
Ambientalistas y funcionarios del gobierno dijeron que, en esencia, la retirada puso fin al acuerdo, aunque ningún participante lo ha declarado formalmente terminado.
“Si se retiraron del pacto, entonces un matrimonio con solo un esposo o solo una esposa ya no es un matrimonio, ¿verdad?”, dijo a The Associated Press André Lima, secretario de control de la deforestación y planificación del uso del suelo del Ministerio de Medio Ambiente.