Toronto, Canadá.- Las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y Canadá fracasan, lo que deja vía libre a la entrada en vigor de los aranceles del 50 % impuestos por el presidente estadounidense, Donald Trump, sobre unos 20,000 millones de dólares en productos canadienses y la recíproca respuesta canadiense.
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, anunció este sábado que su país tomará represalias contra EU tras el fracaso de las negociaciones comerciales con la Administración del presidente Donald Trump, y que a partir del 8 de septiembre igualará “dólar por dólar” los nuevos aranceles que entraron en vigor a medianoche.
En un discurso televisado, Carney afirmó que las represalias canadienses se concentrarán en sectores como el acero, los productos lácteos, los electrodomésticos, la maquinaria agrícola, la pasta, el papel y la electrónica.
Estas medidas entrarán en vigor el próximo 8 de septiembre y equiparán los gravámenes del 50 % impuestos por Washington a exportaciones canadienses por valor de unos 20,000 mdd estadounidenses.
Carney también insinuó que Canadá tiene la capacidad para afectar a la economía estadounidense a través de sus exportaciones energéticas.
“Canadá impulsa el crecimiento estadounidense, suministrando el 99 % de sus importaciones de gas natural, el 85 % de sus importaciones de electricidad y el 60 % de sus importaciones de petróleo crudo. No creo que quieran que dejemos de enviarles toda esa energía”, dijo.
Con un semblante serio y tono grave, Carney declaró que estas medidas “son un error de cálculo”. Y añadió: “Son un nuevo ataque a Canadá. Y eres atacado cuando hay una guerra. No fue nuestra elección”.
Con el fracaso de las negociaciones comerciales, Trump puede ahora poner en vigor los aranceles del 50 % sobre unos 20.000 millones de dólares en productos canadienses, incluidos algunos que cumplen las reglas del T-MEC, que el presidente estadounidense anunció en julio.
Trump justificó la nueva ronda de aranceles a su socio y aliado en respuesta a lo que calificó como “continua discriminación” y “trato desigual” al comercio estadounidense por parte de Ottawa.