Dubái, EAU.- Israel e Irán parecían dar marcha atrás el lunes a nuevos ataques mutuos, horas después de que intercambiaran fuego por primera vez desde que EU acordó un alto el fuego con Teherán hace dos meses. Ambos países advirtieron que estaban listos para lanzar ataques de represalia si eran provocados.
Las nuevas hostilidades amenazaban con arrastrar a Oriente Medio de nuevo a una guerra regional a gran escala.
Tras los nuevos ataques, el presidente de Estados Unidos Donald Trump pidió un cese inmediato de los combates entre Israel e Irán.
Poco después, el mando conjunto del ejército iraní emitió su comunicado que decía que detendría los ataques ofensivos. El comunicado dijo que si Israel o sus partidarios llevaban a cabo cualquier otra “agresión y actos hostiles”, incluso en el sur de Líbano, entonces “seguirán medidas mucho más severas y aplastantes que antes”.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en una declaración dio a entender que la actual ronda de combates había terminado. Pero también advirtió que si Irán “comete el error y vuelve a atacarnos, responderemos con fuerza”.
Netanyahu indicó que Israel continúa operando en Líbano contra el grupo político-paramiliar Hezbollah, que goza del respaldo de Irán, y que Israel “tiene pleno derecho a la autodefensa, y lo ejerceremos en toda la medida necesaria”.
Mientras tanto, el Ministerio de Salud de Líbano informó que un bombardeo israelí contra la aldea de Zefta mató a siete personas el lunes, incluido un niño sirio. Otras ocho personas resultaron heridas. Otro ataque israelí contra la ciudad costera de Tiro mató a cinco e hirió a ocho, algunos de ellos miembros de la Cruz Roja Libanesa, añadió el ministerio.