Jerusalén.- La Fundación Humanitaria para Gaza (GHF, en inglés), organización auspiciada por el Gobierno de Donald Trump para repartir ayuda en la Franja, echa el cierre tras seis meses de operaciones marcados por la polémica e incluso por escenas de desesperación y muertos en el enclave palestino.
La entidad, a la que fue encargada dicha distribución por el Ejecutivo israelí, reconoce este lunes en el comunicado donde da por culminadas sus operaciones que no consiguió la apertura de más centros de distribución, y presume de un “éxito” sobre el terreno que contrasta con la visión de las organizaciones internacionales.
La GHF es una organización estadounidense sin ánimo de lucro, integrada por exmilitares de ese mismo país, empresas privadas de seguridad y operadores humanitarios.
Esta institución emergió para reemplazar en la distribución de alimentos a las agencias de Naciones Unidas, a la que el Ejecutivo israelí acusó repetidamente, y sin aportar pruebas, de connivencia con el supuesto expolio perpetrado por las milicias de Hamás.
“El modelo de la GHF, en el que Hamás ya no podía saquear ni lucrarse robando la ayuda, fue clave para que el grupo se sentara a la mesa de negociaciones y se alcanzara un alto el fuego. Agradecemos todo lo que aportaron al pueblo gazatí”, declaró el portavoz adjunto del Departamento de Estado, Tommy Piggot.
Tras una situación de bloqueo de la entrada de ayuda a Gaza por parte de Israel, que fue total de marzo a mayo de este año, la GHF comenzó a operar con un sistema de distribución de ayuda militarizado que Human Rights Watch definió en agosto como “repartos de comida convertidos en baños de sangre”.
Según el Ministerio de Sanidad de Gaza, dependiente del Gobierno de Hamás, 2.600 personas murieron y 19.000 resultaron heridas entre finales de mayo y principios de octubre tratando de hacerse con comida en los puntos de la GHF y también saqueando camiones que entraban en la Franja.