Guayaquil.- Después de 65 días de confinamiento, Guayaquil, la ciudad ecuatoriana más afectada por el COVID-19, volvió a llenar parcialmente sus calles en el primer día de desescalada, tras cambiar de rojo a amarillo en la semaforización epidemiológica que se está implementando a nivel nacional.
Con mucha cautela, pero empujados por la necesidad de trabajar, cientos de personas llegaron desde la 8:00 de la mañana al Palacio Municipal para pagar la renta de sus comercios, en especial los que tienen puestos en los distintos mercados de la ciudad.
Muchos de ellos tenían tres y cuatro meses por pagar y la necesidad de reabrir después de dos meses de parón absoluto los ha empujado a cancelar deudas para reactivar sus negocios a la máxima brevedad.
LAS DEUDAS APREMIAN
Guayaquil, la “Wuhan ecuatoriana” y que llegó a acumular en la segunda mitad de marzo y en abril la mitad de los contagios a escala nacional, comenzó la reactivación bajo la atenta mirada de su alcaldesa, Cynthia Viteri, quien visitó las ventanillas del Cabildo para constatar el uso de las medidas de bioseguridad que han permitido el cambio de semaforización.
Medidas aprobadas por el Concejo Municipal hace dos semanas y refrendadas por el Comité nacional de Operaciones de Emergencia (COE), antes de dar luz verde a la reapertura de comercios.