BEIRUT.- Tiendas, oficinas gubernamentales, negocios y bancos en Líbano cerraron sus puertas el jueves en respuesta a un llamado a una huelga general para protestar por las deterioradas condiciones económicas y presionar al gobierno para que resuelva las crisis política y económica.
La huelga, que fue acompañada por bloqueos de carreteras alrededor de Beirut y otras ciudades, irónicamente es apoyada por los mismos partidos políticos a los que se culpa del estancamiento de meses para formar gobierno. Eso fue criticado por muchos activistas y comentaristas, que cuestionaron por qué aquellos que causan el desplome económico y financiero del país están en huelga.
Líbano ha estado sin un gobierno funcional desde agosto. El primer ministro designado Saad Hariri, nombrado al puesto en octubre, no ha conseguido el respaldo suficiente de la presidencia para sus selecciones al gabinete, y las dos partes están enfrentadas sobre quién tiene mayor voz a la hora de formar gobierno. El Banco Mundial ha dicho que la crisis financiera y económica del Líbano es una de las peores en el mundo en 150 años.
La crisis que azota el país desde 2019 ha llegado a nuevas alturas en semanas recientes. El combustible escasea, han aumentado los apagones y los medicamentos.