Numerosos puntos emblemáticos del estado de Nueva York, desde el One World Trade Center hasta las cataratas del Niágara, se iluminaron de rojo, blanco y azul para conmemorar la independencia de EE.UU.
La conocida como “Torre de la Libertad”, la estación de Grand Central o varios de los puentes sobre el río Hudson y conocidos edificios públicos fueron algunos de los iconos que se tiñeron con los colores de la bandera estadounidense este 4 de julio.
Este año, con la covid-19 relativamente controlada en la ciudad, el espectáculo volvió a su formato habitual, después de que en 2020 la celebración se redujera de manera muy importante para limitar posibles contagios.
Los ciudadanos totalmente vacunados pudieron acceder a zonas establecidas especialmente para ver el espectáculo en la orilla oriental de Manhattan, mientras que cualquiera pudo presenciar los fuegos artificiales desde los numerosos parques situados a ambos lados del East River.
“Hoy, nos reunimos con familiares y amigos para celebrar la fundación de nuestro país y su continuada libertad. Los neoyorquinos han sido puestos a prueba durante los últimos 16 meses, pero hemos salido más fuertes que nunca y listos para un brillante futuro”, señaló Cuomo en un comunicado con motivo de la fiesta nacional.