La Habana.- A sus 87 años, el cubano Francisco Ramírez Rojas se echó a llorar antes de que le diesen el certificado genético que decía exactamente aquello que tantas veces le había repetido su abuelo: que ellos, pese a todo lo que se decía, eran descendientes de indígenas.
El documento acredita que él, cacique de la comunidad de La Ranchería (oriente de Cuba), es uno de los escasos descendientes vivos de los taínos, pobladores precolombinos de gran parte del Caribe, y confirma que -frente al discurso mayoritario durante siglos- los indígenas de Cuba fueron diezmados por los españoles, pero no totalmente exterminados.
Francisco no está sólo. Los miembros de 27 familias en 23 comunidades en el oriente cubano presentan una proporción de genes de indígenas amerindios que en promedio dobla la media cubana, según un estudio sin precedentes presentado este jueves por un equipo multidisciplinar en La Habana.
La investigación, cinco años de trabajo de campo a espaldas de décadas de indagaciones previas, suma a estudios etnográficos, históricos e incluso fotográficos, por primera vez a una escala relevante, la certeza científica de los test de ADN.
El estudio “es un hito”, dice el historiador, Alejandro Hartmann.