Estambul, Turquía.- Francia y Alemania se sumaron a los esfuerzos de paz en Siria, que en los últimos meses han protagonizado Irán, Rusia y Turquía, en una cumbre que concluyó con la defensa de la integridad del país árabe y la certeza de que sólo es posible una solución política amparada por Naciones Unidas.
Los máximos dirigentes de Alemania, Francia, Rusia y Turquía celebraron un encuentro en Estambul del que salieron pocos avances concretos, pero sí la coincidencia de que el conflicto supone una amenaza global con múltiples ramificaciones, desde el peligro terrorista a la crisis humanitaria de los refugiados.
En la declaración final se pidieron esfuerzos para que antes de final de año se haya creado un comité para la redacción de una nueva Constitución, que prepare el camino para unas elecciones libres supervisadas por la ONU, en la que puedan participar todos los sirios, también aquellos que han tenido que huir del país.
“Con la participación de Francia y Alemania, el proceso de Astana será más fuerte y si otros se unen, llegaremos a una solución sostenible”, confió el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan en rueda de prensa junto al francés Emmanuel Macron, el ruso Vladímir Putin, y la canciller alemana, Angela Merkel.
En el documento final firmado por los cuatro mandatarios, se reafirman principios básicos sobre cómo debe ser una solución: una salida no militar que respete la unidad territorial y política de Siria, auspiciada por la ONU y en la que los sirios decidan su propio futuro.
Con todo, aunque los cuatro mandatarios coincidieron en que es el pueblo sirio quién debe decidir su futuro, y el del presidente Bachar al Asad, Francia, Turquía y Alemania no dudaron en criticar al régimen.
“No podemos olvidar que hay dos luchas en Siria. La lucha contra el terrorismo y la lucha del régimen contra los rebeldes, que ha provocado la huida de miles de personas”, criticó Macron.
También Merkel se refirió a esa idea de las “dos guerras”, contra el terrorismo y del régimen contra la población.
El más crítico con Asad fue Erdogan, quien acusó al presidente sirio de “ser responsable de la muerte de un millón de personas”.