Autoridades arrestaron en el aeropuerto de Johannesburgo, en el noreste de Sudáfrica, a un hombre que pretendía trasladar huesos de leones a Malasia, que se presume estarían destinados al mercado de la medicina tradicional asiática.
Los restos óseos, que equivaldrían a 38 leones, fueron descubiertos durante una operación de seguimiento realizado por agencias como la unidad especial de crimen organizado, la policía metropolitana y el servicio de inteligencia criminal.
De acuerdo con reportes de la prensa local, el detenido de 34 años es acusado de posesión de huesos de león, pues aunque está permitida la exportación de restos óseos de felinos en cautiverio con un permiso especial, hasta el momento se desconoce si la carga provenía de animales en estado salvaje.
Resulta alarmante que la especie clasificada como una de las más vulnerables por Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza siga enfrentando diversas amenazas como la demanda de sus huesos en la medicina tradicional, pero también la explotación irracional turística y el descuido de las autoridades de Sudáfrica.
En el caso de los turistas, al ser llevados a falsos santuarios, motivan círculos viciosos de maltrato comercial, ya que pagan por tener contacto humano-animal y por fotos con los animales. Además, se rompe la alimentación de los cachorros de león que han sido desprendidos de sus madres prematuramente solo para satisfacer estas actividades.
Son muchos los turistas que desconocen el final que tendrán estos animales, puesto que serán ejecutados para finalmente comerciar sus restos.
Una iniciativa por parte del Consejo Nacional de Sociedades para la Prevención de la Crueldad contra los Animales (NAPCA) hizo latente su inconformidad por las cuotas de la ex ministra de asuntos ambientales, Edna Molewa, para la exportación de huesos de león en 2017 y 2018, por lo que buscan sea abolido cualquier amparo que no castigue en su totalidad la explotación de la vida salvaje.