Jerusalén.- El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, arremetió el domingo contra el sistema de justicia de la nación al iniciar su tan esperado juicio por corrupción. El gobernante acusó a la policía y los fiscales de conspirar para “deponerlo”.
Los comentarios de Netanyahu abrieron lo que seguramente será un período tumultuoso para Israel, ya que se convierte en el primer primer ministro del país en ser juzgado. Cientos de manifestantes que lo llamaron el “ministro del crimen” se manifestaron fuera de su residencia oficial, mientras que cientos de simpatizantes, incluidos los principales miembros de su partido Likud, se manifestaron para apoyarlo en el tribunal.
Netanyahu enfrenta cargos de fraude, abuso de confianza y aceptación de sobornos en una serie de casos de corrupción derivados de lazos con amigos ricos. Se le acusa de aceptar regalos lujosos y de ofrecer favores a poderosos magnates de los medios a cambio de una cobertura favorable de él y su familia. Él niega los cargos, que se llegaron después de años de escándalos en torno a la familia.
Cuando llegó al juzgado, Netanyahu renovó sus afirmaciones de que es víctima de una profunda conspiración de tipo estatal por parte de los medios, la policía, los fiscales y los jueces que lo expulsaron.
“Lo que se está juzgando hoy es un esfuerzo para frustrar la voluntad del pueblo, para derrocarme a mí y al campo de la derecha”, dijo Benjamin Netanyahu, quien acusó a “la izquierda” de buscar en los juzgados lo que no ha logrado en las urnas en la más de una década que lleva él en el poder.