Prayagraj, India.- El festival hindú de Kumbh Mela, la mayor reunión humana en el planeta, comenzó en el norte de la India con una marea azafrán de peregrinos acudiendo en masa a las orillas de la confluencia de los sagrados ríos Ganges, Yamuna y el mítico Sarasvati, como marca la tradición, para bañarse en sus aguas.
El peregrinaje de las decenas de miles de fieles hindúes arrancó bajo una densa capa de niebla que ocultaba casi por completo los rayos del sol en la ciudad de Prayagraj, sede del Kumbh Mela, y que las seis próximas semanas prevé la llegada de 450 millones de visitantes.
El objetivo de las largas caravanas de devotos, procedentes de todos los rincones de la India y el extranjero, es bañarse en las aguas sagradas de estos ríos, puesto que según la mitología, este acto purifica sus pecados, los libera del ciclo de reencarnaciones y los acerca a la liberación espiritual.
Para dar cabida a todos los fieles, las autoridades han levantado una ciudad temporal en las proximidades de Prayagraj, con unos 160,000 refugios y unos 150,000 aseos portátiles.
Durante la caminata multitudinaria hacia los ríos, el color azafrán -asociado con el hinduismo- es habitualmente el predominante, sobre todo en las túnicas de los sadhus (ascetas hindúes cubiertos de ceniza y largas melenas), que acuden en masa a cada edición del Kumbh Mela.
Otro devoto primerizo era Amit Prajapati, quien afirmó a EFE que después de bañarse en las “frías” aguas, visitaría los campamentos de los ‘akharas’.