CIUDAD DE MÉXICO, agosto 16 (EL UNIVERSAL).- Los sismos registrados en Venezuela y Colombia no tienen incidencia en la actividad sísmica de México, debido a que corresponden a sistemas tectónicos distintos, explicó Omar Cristian Chávez Hernández, especialista en Sismología del Instituto Politécnico Nacional (IPN).
Diferencias tectónicas entre México y Sudamérica
El investigador de la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura (ESIA), Unidad Ticomán, explicó en un comunicado que en Colombia la placa de Nazca se desplaza por debajo de la Sudamericana y, al avanzar, puede fracturarse por su propio peso, generando sismos de distintas magnitudes.
Colombia es una región de actividad sísmica constante, mientras que Chile se encuentra entre las zonas con mayor sismicidad del mundo, con antecedentes de terremotos superiores a magnitud 9.
Experiencia mexicana en prevención y alerta sísmica
Ante las pérdidas humanas y materiales ocasionadas por los movimientos telúricos en Sudamérica, Chávez Hernández destacó que México tiene experiencia que puede ser compartida con otros países, particularmente en sistemas de alerta, prevención, Protección Civil y construcción de viviendas y edificaciones más resistentes.
El especialista, quien cuenta con un postítulo en Sismología por la Universidad de Chile, resaltó al Sistema de Alerta Sísmica Mexicano (Sasmex) como una de las fortalezas desarrolladas por el país y señaló que sus conocimientos podrían contribuir a robustecer los programas de prevención de naciones sudamericanas.
El Sasmex forma parte de las estrategias de prevención impulsadas por el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, con el respaldo del secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, particularmente para fortalecer la cultura de prevención en las escuelas del sistema educativo mexicano.
El también coordinador del programa de Ingeniería en Geofísica y jefe del Departamento de Innovación Educativa de la ESIA Ticomán consideró que otra aportación de México puede ser la evaluación de riesgos mediante la identificación de las vulnerabilidades de las ciudades.
En materia de sismicidad, "la suma de las vulnerabilidades da como resultado los desastres", sostuvo, al señalar que estos no ocurren únicamente por el fenómeno natural, sino también por factores humanos como el lugar donde se decide vivir, la manera en que se construye, los planes de prevención y la existencia o no de estudios de suelo.
Recordó que después de los sismos de 1985 y 2017, México reforzó sus planes y normas de construcción, pero advirtió que éstos deben actualizarse continuamente para que las nuevas generaciones edifiquen viviendas y construcciones de manera más segura.
El investigador llamó a no bajar la guardia y mantener los simulacros y planes familiares de Protección Civil.
"Tenemos que convivir con los sismos todos los días: recordar para no olvidar y no olvidar para no repetir", afirmó.
Ante la actividad sísmica registrada en Sudamérica, planteó finalmente fortalecer la cooperación científica internacional para que países con amplia experiencia en la materia, como Japón, Estados Unidos, Chile, Taiwán y China, compartan conocimientos técnicos, sistemas de alertamiento, programas de prevención y estrategias de Protección Civil con las naciones que necesitan fortalecer su preparación.