Irán reporta paralización industrial tras bombardeos masivos

El bloqueo y ataques recientes han paralizado sectores clave como acero y petroquímica en Irán.

EL CAIRO (AP) — En el corazón de la célebre industria iraní de fabricación de alfombras, la producción se ha frenado hasta casi detenerse. Las lecherías tienen dificultades para encontrar envases para la leche y la mantequilla. Gigantescas siderúrgicas que antes impulsaban la economía de Irán han quedado en silencio. Cientos de miles han perdido sus empleos y millones más están en riesgo.

Más de cinco semanas de bombardeos de Estados Unidos e Israel dañaron miles de fábricas. Eso se está sintiendo en toda la economía iraní y amenaza con oleadas de despidos, incluso mientras los iraníes enfrentan altos precios. La carne de pollo subió 75% el último mes, y la carne de res y la de cordero aumentaron 68%. Muchos productos lácteos se han encarecido en 50%.

La situación podría empeorar debido a que Estados Unidos bloquea los puertos iraníes, asfixiando muchas importaciones y las exportaciones de petróleo que aportan miles de millones de dólares. Las penurias económicas desataron protestas masivas que fueron aplastadas antes de la guerra, y podrían volver a empujar a los iraníes a las calles.

Aun así, Irán tiene su propia arma apuntando a la economía global, con su control del estrecho de Ormuz. Los líderes iraníes afirman que sólo reabrirán esa vía marítima si se levanta el bloqueo y termina la guerra. Apuestan a que una economía construida para ser autosuficiente bajo décadas de sanciones internacionales puede soportar el dolor por más tiempo que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Irán ha perdido al menos 1 millón de empleos directamente por la guerra, declaró el viceministro de Trabajo, Gholamhossein Mohammadi, según medios estatales.

Pero los efectos en cascada ponen en riesgo entre 10 millones y 12 millones de empleos —la mitad de la fuerza laboral de Irán—, advirtió Hadi Kahalzadeh, economista iraní.

Producción de acero y petroquímicos paralizada

Israel aseguró haber atacado la base industrial de la Guardia Revolucionaria, la fuerza paramilitar de Irán. Pero los ataques fueron mucho más allá y alcanzaron instalaciones que no pertenecían a dicha fuerza.

Los bombardeos dañaron 20.000 fábricas, alrededor del 20% de las unidades productivas del país, según Kahalzadeh, investigador asociado en la Universidad Brandeis. Entre las instalaciones afectadas estuvo Tofigh Daru, el mayor holding farmacéutico de Irán, que produce, entre otras cosas, medicamentos contra el cáncer. También fueron alcanzados desarrolladores de óptica y químicos, y plantas de aluminio y cemento.

Quizá lo más dañino fue que Israel atacó las mayores fábricas siderúrgicas y petroquímicas de Irán, la mayoría poco antes de que entrara en vigor el alto el fuego del 8 de abril. Los dos mayores productores de acero, Mobarakeh Steel y Khuzestan Steel, así como plantas más pequeñas, detuvieron la producción. Más de 50 complejos petroquímicos han sido cerrados, según la agencia semioficial iraní Jamaran.

Eso ha paralizado las dos mayores exportaciones no petroleras de Irán, y el alza de precios ha afectado todo, desde plásticos hasta tuberías, telas y envases para comestibles como leche, mantequilla y queso.

Los ataques no son la única causa de los problemas económicos. El internet ha estado en gran medida cortado desde las protestas, lo que ha dejado sin sustento a pequeñas y medianas empresas que dependen de ventas en línea. Incluso antes del bloqueo de Estados Unidos, los ataques iraníes contra Emiratos Árabes Unidos —del que dependía para alrededor de un tercio de sus importaciones— llevaron a ese país a cortar el comercio.

Efectos en cadena y testimonios

Alrededor del 80% de los fabricantes de tapetes y alfombras han detenido operaciones en la zona industrial de la ciudad de Kashan, el centro de la industria de alfombras de Irán, contó el hijo de un fabricante de alfombras. La fábrica de su familia, que emplea de 20 a 30 personas y antes producía cientos de alfombras al mes, está entre las que cerraron, aunque su padre todavía va a las instalaciones todos los días.

"Nunca había escuchado a mi padre tan molesto", relató el hijo, que vive en Estados Unidos y habló bajo condición de anonimato por la seguridad de su familia.

Kashan "depende de la industria de las alfombras y, lamentablemente, ha quedado paralizada", sostuvo. Las exportaciones se desplomaron desde que comenzó la guerra y las ventas internas son casi nulas. Los precios de las fibras sintéticas se han disparado entre 30% y 50% —en parte como efecto posterior de los golpes a instalaciones petroquímicas—, explicó.

Mehdi Bostanchi es dueño de una fábrica de ventilación y aire acondicionado, y de otra que produce ventiladores domésticos, con un total de más de 1.130 empleados. Ambas siguen operando. Pero la fábrica de climatización depende en gran medida de la industria de la construcción, y "la construcción está enfrentando un shock masivo", afirmó.

La mayoría de las nuevas edificaciones están en pausa, mientras el precio de las láminas de hierro se ha duplicado con creces.

Bostanchi, miembro de un consejo que representa a industriales iraníes, señaló que "todas las industrias del país, de alguna manera, dependen de nuestra industria petroquímica". Incluso las empresas que no necesitan directamente acero o productos petroquímicos tienen contratos con las que sí los requieren.

Un ingeniero químico que trabaja en uno de los mayores contratistas privados de construcción de Irán contó que la empresa despidió a la mitad de sus 180 empleados de la sede central y tuvo que cerrar un proyecto con Mobarakeh Steel, lo que costó 1.000 empleos.

Un residente de Teherán renunció a su trabajo como ingeniero consultor poco antes de la guerra, y el nuevo empleo que tenía asegurado ahora es incierto.

"Estoy en el 1% superior (de la sociedad) y estoy sin trabajo. Estoy muy preocupado por mi futuro", manifestó, y añadió que los ahorros de la gente empezarán a agotarse en las próximas semanas.

Tanto él como el ingeniero químico hablaron bajo condición de anonimato por motivos de seguridad.

Proyectar resiliencia

Cientos de miles salieron a las calles en las protestas de enero, que fueron desencadenadas por el empeoramiento de la inflación pero se transformaron en llamados al fin de la República Islámica, lo que derivó en una represión sangrienta.

Las autoridades intentan tranquilizar al público asegurando que Irán puede resistir el dolor económico. El gobierno ha prometido aumentar el seguro de desempleo. Pero la carga sobre el sistema de seguridad social de Irán está aumentando mientras se recortan sus recursos, ya que depende en gran medida de sus participaciones en empresas petroquímicas y otras industrias clave, indicó Kahalzadeh.

El bloqueo de Estados Unidos amenaza con cortar los ingresos por exportaciones: Irán vendió unos 98.000 millones de dólares en exportaciones en 2025, poco menos de la mitad provenientes del petróleo.

Un bloqueo total es difícil; alrededor de la mitad del comercio no petrolero de Irán se realiza por tierra o a través de puertos del mar Caspio, según Esfandyar Batmanghelidj, experto en economía.

Irán también ha desarrollado una resiliencia significativa y una "preparación para los peores escenarios", escribió Batmanghelidj para la Fundación Bourse y Bazaar, un grupo de investigación que él dirige sobre desarrollo económico en Asia Occidental y Central.

Irán mantiene grandes reservas de suministros vitales. A finales de 2025, Irán había almacenado suficiente maquinaria eléctrica para casi ocho meses, cemento para casi seis meses y suficiente acero y hierro para cuatro meses, escribió, y añadió que los suministros podrían estirarse aún más mediante racionamiento.

Bostanchi, el dueño de las fábricas, dijo que cree que la economía iraní podría recuperarse una vez que termine la guerra. Pero cuánto, depende de si Irán puede lograr el fin de las sanciones internacionales.

"Si no podemos levantar las sanciones en ningún acuerdo, entonces no; el pronóstico optimista... no ocurrirá", afirmó.