"Vivimos condiciones infrahumanas en un verdadero campo de concentración flotante, sometidos a una tortura impune. Recibimos golpes, gases, falta de aire, soportamos temperaturas extremas dentro de contenedores, tratados de forma inhumana", señaló la documentalista quien ya está en territorio mexicano.
Llamó a que la humanidad condene este "centro de horror" y urgió a qué se liberen los demás activistas, además que se protejan a las flotillas principalmente la de las personas mexicanas.
Pidió además que México condene "está tortura" y rompa relaciones con Israel.