Beirut, Líbano.- Un ataque israelí contra un centro de salud en el sur del Líbano dejó sin vida de manera instantánea a 12 trabajadores sanitarios, hirió de gravedad a uno y dejó a cuatro desaparecidos bajo los escombros durante horas.
El ataque del 13 de marzo en la aldea de Burj Qalaouiyah, uno de los más mortíferos en Líbano desde que comenzó la más reciente guerra entre Israel y Hizbulá el 2 de marzo, tuvo como objetivo un centro gestionado por el brazo sanitario de Hizbulá, la Sociedad de Salud Islámica, que ha perdido 24 miembros en las últimas dos semanas.
Desde que comenzó la guerra más reciente, el ejército israelí no solo ha atacado los activos militares del grupo, sino también sus instituciones civiles, en un aparente intento de debilitar aún más al grupo respaldado por Irán y tratar de alejar de él a sus simpatizantes.
Hizbulá es un partido político además de un grupo armado, y sus instituciones de salud y de servicios sociales han contribuido a fortalecer su base de apoyo a lo largo de los años.
Además de los centros de salud, Israel ha destruido más de una docena de sucursales de al-Qard al-Hasan, el brazo financiero de Hizbulá. Otros ataques dañaron gravemente la sede de la cadena Al-Manar TV, perteneciente al grupo, y sus emisoras de radio Al-Nour.
Los ataques también han tenido como objetivo las gasolinaras Amana y las tiendas de descuento conocidas como Sajjad, donde las personas de bajos ingresos pueden adquirir productos subvencionados.
“Esta es una guerra diferente que no terminará con un alto el fuego”, señaló Hilal Khashan, politólogo de la Universidad Americana de Beirut. “Esta guerra no terminará antes de que Israel logre su objetivo completo; es decir, la eliminación de Hizbulá no solo como movimiento militar, sino que el objetivo final es borrar a Hizbulá del panorama político libanés”.