Jerusalén, Israel.- Los judíos israelíes realizan la festividad de Yom Kipur (Día del Perdón), la más sagrada del calendario hebreo y caracterizada por la interrupción casi total de las actividades, lo que acentúa aún más las limitaciones causadas por el nuevo confinamiento por la Covid-19.
Año tras año, Israel es testigo de una clausura casi total: se cierran los comercios, las calles se vacían de automóviles y se interrumpen los vuelos.
El Yom Kipur versión Covid-19, sin embargo, resulta menos excepcional y se asemeja bastante a la realidad ya existente en el país, que vive un segundo confinamiento para intentar frenar la segunda ola de la pandemia.
Al cierre de comercios no esenciales se suma esta jornada el del resto de los negocios, incluidos los supermercados; la interrupción de las emisiones de radio y televisión y la clausura del aeropuerto, algo que podría implementarse de forma permanente en los próximos días en el marco de la lucha contra la pandemia.
Este año, además, los fieles judíos no se trasladarán en masa a las sinagogas, que solo podrán recibir pequeños grupos y deberán respetar las normas de distanciamiento social.
Después del Yom Kipur, volverán a cerrar y solo se podrá rezar en espacios abiertos cercanos al domicilio y con un máximo de veinte personas.
Parte de la población realiza durante esta festividad un ayuno de veinticinco horas, a la vez que muchos suelen aprovechar las calles y autopistas vacías para andar en bicicleta o patines.
Según cifras oficiales, que no fueron actualizadas debido al Yom Kipur, Israel, con unos nueve millones de habitantes, ha registrado casi 230.000 casos de coronavirus, de los cuales casi 70.000 se encuentran aún activos, incluidos 749 pacientes que se reportan en estado grave.