JERUSALÉN (EFE).-Israel encarceló sin cargos ni juicio a más de 50 eritreos, quienes presuntamente participaron en los violentos enfrentamientos en Tel Aviv durante el fin de semana que dejaron unos 170 heridos, informaron a EFE fuentes oficiales.
Un total de "51 sospechosos fueron transferidos de la Policía a la Autoridad de Población e Inmigración, que ejerce la autoridad para poner a los sospechosos en detención administrativa", indicó un vocero policial a EFE.
La detención administrativa es una figura empleada por Israel para encarcelar a personas -normalmente palestinos- sin juicio ni cargos, alegando que podrían cometer un delito futuro. Esta detención no tiene límite de tiempo y no se divulgan las pruebas en las que se basa, lo que obstaculiza la defensa de los presos.
Los 51 eritreos fueron efectivamente puestos bajo detención administrativa, confirmó a EFE un vocero del Ministerio del Interior, sin dar más detalles.
El sábado, al menos 170 personas resultaron heridas -30 de ellas policías- cuando choques entre solicitantes de asilo procedentes de Eritrea, simpatizantes y opositores del gobierno de Asmara, derivaron en fuertes enfrentamientos con la Policía.
Los disturbios estallaron cuando un grupo de eritreos boicoteó un evento de la embajada de su país en el sur de Tel Aviv arrojando tablas y piedras, destrozando las tiendas aledañas y prendieron incendios, mientras la Policía ultilizó gases lacrimógenos, bombas aturdidoras e incluso disparos para dispersarlos.
Ese mismo día, el primer ministro, Benjamín Netanyahu, dijo que su gobierno -el más derechista de la historia de Israel- examinaría "las medidas a tomar contra los infiltrados ilegales que participaron en los disturbios, incluidas medidas encaminadas a la deportación".
El domingo, el ministro de Seguridad Nacional, el ultranacionalista Itamar Ben Gvir, escribió en la red social X (antes Twitter): "Me alegro de que la Autoridad de Inmigración y la Fiscalía hayan aceptado mi petición de que la mayoría de los infiltrados detenidos en Tel Aviv sigan la vía administrativa y sean arrestados con un bajo nivel de pruebas (...) Vandalismo en África, no aquí".
Los eritreos se encuentran en la prisión de Givon en Ramle, en el centro del país, donde permanecerán durante al menos cuatro días por petición, según la prensa local.
Se estima que unos 25.000 eritreos residen en Israel, la mayoría en Tel Aviv. Se trata de solicitantes de asilo que se encuentran en un limbo legal, con un permiso de estancia temporal pero sin estatus de refugiado.
Los eritreos que actualmente están en Israel llegaron al país de forma clandestina, cruzando desde la península egipcia del Sinaí.
Este flujo quedó truncado cuando Israel finalizó la construcción de un muro de 230 kilómetros de largo en su frontera con Egipto hace entorno a una década, con el objetivo declarado de prevenir la inmigración ilegal de africanos que entraban al país, hasta hoy considerados "infiltrados" por las autoridades.
Los enfrentamientos entre eritreos ya han ocurrido anteriormente en Israel. En 2020, una persona resultó muerta a puñaladas.
Desde que Eritrea se independizó de Etiopía, hace 30 años, no ha habido nuevas elecciones y el gobierno local exige visados de salida a sus ciudadanos para que puedan abandonar del país. Muchos de ellos también están sujetos a un servicio militar obligatorio que se puede extender durante muchos años, uno de los elementos que ha hecho que cientos de miles de personas huyeran hacia el exterior.