Las precipitaciones récord registradas desde el jueves en regiones del sur, el centro y el oeste del archipiélago nipón han causado graves daños en miles de viviendas e infraestructuras, han causado la evacuación de decenas de miles de personas y han dejado aisladas a poblaciones enteras.
El primer ministro japonés, Shinzo Abe, ha cancelado su gira a Europa y Oriente Medio prevista para esta semana para coordinar personalmente las tareas de asistencia a las víctimas y visitar las zonas afectadas, dijo su portavoz.
Unos 73.000 efectivos de las Fuerzas de Autodefensa (Ejército), la policía y los bomberos continúan con las operaciones de búsqueda de desaparecidos y de rescate de personas que se refugiaron en techos de edificios inundados, tareas en las que participan también 73 helicópteros y decenas de embarcaciones.
La mayoría de los muertos y desaparecidos resultaron arrastrados por las crecidas de ríos o desbordes de diques, o atrapados en corrimientos de tierra y derrumbes de edificios provocados por las precipitaciones, que alcanzaron los 1.600 milímetros acumulados en algunos puntos, el mayor nivel registrado desde 1976.
Las autoridades niponas llegaron a recomendar la evacuación de 5,9 millones de ciudadanos de 19 prefecturas durante el fin de semana, y el domingo más de 30.000 personas pasaron la noche en refugios, según datos del Gobierno.
En la localidad de Mabicho, una de las más castigadas, unas 1.200 hectáreas o dos tercios de su superficie quedaron totalmente inundadas en cuestión de horas.