Tokio, Japón.- El funeral de Estado en memoria del ex primer ministro japonés Shinzo Abe se celebró este martes en Tokio con la presencia de unos 4.300 asistentes, pero ante un país dividido sobre el polémico evento, que ha sido financiado con dinero público.
Las exequias empezaron pasadas las 14.00 hora local (5.00 GMT) en el pabellón Nippon Budokan de la capital nipona tras el traslado allí de la urna con las cenizas de Abe, en una ceremonia en la que intervinieron varias figuras políticas en recuerdo del mandatario, se proyectaron vídeos e hicieron ofrendas florales.
El portavoz del Ejecutivo, Hirokazu Matsuno, dio comienzo formal a la ceremonia en el pabellón, decorado para la ocasión con un retrato gigante de Abe y con arreglos florales que simbolizan las montañas de Japón, tras lo cual sonó el himno nacional y se observó un minuto de silencio.
“Abe, eres una persona que debería haber vivido mucho, mucho más”, dijo el primer ministro nipón, Fumio Kishida, durante su alocución. “Como brújula para Japón y para el resto del mundo, habrías trabajado 10... no, 20 años más”, añadió al recordar el asesinato del exmandatario tras ser disparado en un mitin el pasado 8 de julio.
Entre los participantes, acudió la viuda de Abe, Akie, así como dignatarios extranjeros, unos 700, entre los que se encontraban la vicepresidenta estadounidense, Kamala Harris; el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel o el primer ministro indio, Narendra Modi.