TOKIO (EFE).- El primer ministro de Japón, Fumio Kishida, se comprometió hoy a "no repetir los estragos de la guerra", en una ceremonia celebrada en Tokio en recuerdo a los caídos en el conflicto internacional que tuvo lugar entre 1939 y 1945.
El líder japonés reafirmó el carácter pacifista de Japón en su discurso pronunciado este lunes en la conmemoración de la capitulación nipona al final de la II Guerra Mundial hace justo 77 años, y en memoria de los 2.3 millones de militares japoneses y 800,000 civiles fallecidos en la contienda.
"Nunca repetiremos los estragos de la guerra. Continuaremos cumpliendo este firme compromiso", señaló Kishida en su intervención en el discurso, antes de que se observase un minuto de silencio en recuerdo a los caídos.
"En un mundo donde los conflictos aún abundan, Japón sigue determinado a mantener su pacifismo proactivo. Bajo esta bandera, uniremos fuerzas con la comunidad internacional y haremos todo lo posible para resolver los diversos problemas que afrontamos," destacó Kishida.
La ceremonia se celebró en el pabellón Nippon Budokan con la asistencia de un millar de participantes, entre ellos los emperadores Naruhito y Masako, otros representantes políticos de Japón y familiares de los caídos en combate.
El número de asistentes se incrementó así desde los apenas 200 que estuvieron presentes en la misma fecha del año pasado, debido a las restricciones por la pandemia, aunque sigue estando muy por debajo de los 5,000 que solían participar cada año antes de la crisis sanitaria global.
En este 15 de agosto, fecha en la que Japón firmó su rendición en la II Guerra Mundial unos días después de sufrir los primeros ataques atómicos de la historia en Hiroshima y Nagasaki, Kishida también envió una ofrenda al santuario sintoísta de Yasukuni, polémico por sus vínculos al pasado militarista nipón.
El mandatario japonés se abstuvo de visitar este santuario, al igual que han hecho sus predecesores desde que el ex primer ministro Shinzo Abe asistiera al recinto a finales de 2013 y desatara las críticas de los países vecinos que sufrieron el expansionismo nipón e incluso de Estados Unidos.
En Yasukuni se honra a los caídos por Japón entre finales del siglo XIX y 1945, más de 2.4 millones de personas, entre las que figuran 14 políticos y oficiales del ejército imperial condenados como criminales de guerra de clase A tras la Segunda Guerra Mundial.
Sí visitaron el santuario este lunes la ministra de Seguridad Económica, Sanae Takaichi, y el presidente del influyente Consejo de Investigación de Políticas del partido gobernante, Koichi Hagiuda, dos de los nuevos nombramientos anunciados la semana pasada dentro de la remodelación del Gabinete de Gobierno decidida por Kishida.