Fiscal que acusó a Rocha Moya dirigirá inteligencia de EE.UU.

Clayton supervisó casos clave contra narcotráfico y terrorismo desde la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este jueves la nominación de Jay Clayton, actual fiscal federal del Distrito Sur de Nueva York y ex presidente de la Comisión de Bolsa y Valores (SEC), como próximo director de Inteligencia Nacional, cargo encargado de coordinar las 18 agencias que conforman la comunidad de inteligencia estadounidense.

La designación ocurre en medio de una fuerte presión política en Washington para nombrar a un titular permanente de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional (ODNI), luego de la renuncia de Tulsi Gabbard el pasado 22 de mayo. La salida de Gabbard abrió un conflicto entre la Casa Blanca y legisladores demócratas, quienes rechazaron el nombramiento temporal de Bill Pulte al considerar que carece de experiencia en seguridad nacional.

En un mensaje publicado en redes sociales, Trump elogió la trayectoria de Clayton y pidió al Senado acelerar su ratificación.

"Pocas personas en cualquier parte de la comunidad jurídica son respetadas al nivel de Jay", escribió el mandatario. "Animo al Senado de Estados Unidos a confirmarlo lo antes posible".

La nominación podría aliviar el enfrentamiento legislativo que amenaza con bloquear la renovación de facultades contempladas en la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (FISA), cuya vigencia expira este viernes. Legisladores demócratas habían advertido que no apoyarían una extensión de la ley mientras Pulte permaneciera al frente de la inteligencia estadounidense.

El fiscal que investigó a Rocha Moya

El nombramiento de Clayton adquiere especial relevancia para México debido a que fue el funcionario que encabezó la acusación presentada en abril pasado contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros nueve funcionarios señalados por presuntos vínculos con organizaciones dedicadas al narcotráfico.

Desde la Fiscalía Federal para el Distrito Sur de Nueva York, Clayton dirigió la investigación que derivó en cargos relacionados con delincuencia organizada y tráfico de drogas. Según la acusación, los señalados habrían mantenido presuntas relaciones con estructuras asociadas al Cártel de Sinaloa.

La fiscalía que actualmente dirige es considerada una de las más influyentes de Estados Unidos y tiene competencia en investigaciones sobre crimen organizado internacional, lavado de dinero, corrupción pública, terrorismo, espionaje y delitos financieros.

Experiencia en seguridad nacional y crimen organizado

Durante su gestión al frente de la fiscalía neoyorquina, Clayton ha supervisado investigaciones relacionadas con amenazas a la seguridad nacional, narcotráfico, trata de personas, explotación infantil, ciberataques y violencia de pandillas.

Entre los casos recientes destaca el procesamiento de Mohammad Baqer Saad Dawood Al-Saadi, ciudadano iraquí e iraní acusado de planear ataques terroristas en Europa, Canadá y Estados Unidos, incluyendo objetivos judíos en Nueva York, Los Ángeles y Arizona.

También ha supervisado procesos judiciales contra el presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, por presuntos delitos de narcotráfico.

Bajo su dirección, la fiscalía facilitó además la divulgación de miles de páginas de documentos relacionados con Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell, como parte de los esfuerzos del Departamento de Justicia por transparentar información vinculada al caso.

Un paso polémico hacia la inteligencia estadounidense

Aunque Clayton cuenta con respaldo de figuras de ambos partidos, su nominación ocurre en un momento de alta tensión política. El líder de la mayoría republicana en el Senado, John Thune, afirmó que la cámara podría avanzar "bastante rápido" en su confirmación, mientras que el líder demócrata Chuck Schumer insistió en que Bill Pulte debe abandonar cualquier función relacionada con la inteligencia nacional.

Por su parte, el congresista demócrata Jim Himes, integrante del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, calificó a Clayton como una persona con el temperamento y la experiencia adecuados para dirigir la comunidad de inteligencia.

La llegada de Clayton al cargo significaría el paso de uno de los fiscales más visibles del país a una de las posiciones más sensibles del gobierno federal, responsable de coordinar información estratégica sobre amenazas globales, terrorismo, espionaje y seguridad nacional, además de fungir como principal asesor de inteligencia del presidente de Estados Unidos.

De ser confirmado por el Senado, Clayton asumirá la dirección de la inteligencia estadounidense en un momento marcado por tensiones geopolíticas, desafíos en materia de seguridad internacional y una creciente atención de Washington hacia las redes transnacionales del narcotráfico que operan en América Latina.