Un exempleado de la discoteca Jet Set Club donde murieron 236 personas al desplomarse su techo un año atrás aseguró el lunes ante un juez que los propietarios del local tenían total conocimiento del deterioro de su estructura.
"Sí tenían conocimiento, porque yo le mandaba fotos, yo le mandaba videos de todos los problemas que habían ahí, eso no debió pasar, ahí no debió morir una sola persona", afirmó Gregory Adames durante la fase final del juicio preliminar contra los hermanos Antonio y Maribel Espaillat, propietarios de la discoteca.
Este testimonio en el proceso donde participan fiscales y decenas de abogados que representan a las familias afectadas agrava la situación de los empresarios en medio de las quejas de familiares de las víctimas sobre su lentitud y dilatación.
Se prevé que la vista judicial del lunes continúe el viernes, momento en el que un juez decidirá finalmente si hay pruebas suficientes para celebrar un juicio.
Aunque inicialmente los empresarios están acusados de homicidio involuntario, los abogados de las familias afectadas piden que se modifique la acusación a homicidio voluntario.
"Hoy se está debatiendo la variación de la calificación jurídica y es lo que esperamos que ocurra, que el juez varíe la calificación jurídica de homicidio involuntario a homicidio voluntario", dijo a The Associated Press el abogado Jean Carlos Martínez Segura, quien representa a nueve familias que perdieron seres queridos en dicha tragedia.
Si el juez acepta el pedido, los hermanos Espaillat pasarían de enfrentar una pena de hasta 2 años por el delito de homicidio involuntario, a 20 años con el voluntario.
"Queremos que se ajusten a la proporcionalidad y gravedad del hecho", añadió Martínez Segura.
Mientras, los abogados de los acusados depositaron un recurso alegando que peritos de su parte no han podido recabar información sobre la estructura colapsada por una serie de obstáculos e impedimento de los propios fiscales.
Los fiscales consideran que, como responsables de la operación del local de diversión, los hermanos Espaillat incurrieron en el homicidio involuntario de 236 personas y las heridas involuntarias a más de un centenar cuando el 8 de abril de 2025 se desplomó el techo del establecimiento.
La fiscalía ha acusado a los Espaillat de intentar intimidar o manipular a los empleados. Antonio Espaillat es considerado un poderoso empresario propietario de lujosos centros de ocio y de docenas de emisoras de radio locales.
Cientos de personas se encontraban en la discoteca cuando se produjo el derrumbe, disfrutando de un concierto de la cantante Rubby Pérez, quien se encontraba entre las víctimas. Entre los demás fallecidos se encontraban Nelsy Cruz, gobernadora de la provincia de Montecristi y hermana del jugador de las Grandes Ligas de Béisbol Nelson Cruz, y el exlanzador de las Grandes Ligas Octavio Dotel, quien fue rescatado de los escombros pero falleció en el hospital.