Hong Kong.- Decenas de miles de personas, muchas de ellas con camisas negras y algunas con banderas británicas de la era colonial, marcharon el domingo en Hong Kong, interpelando a los habitantes de la China continental en una protesta más de un movimiento que no da señales de ceder.
Coreando “Hong Kong libre” y palabras de aliento a sus conciudadanos, oleada tras oleada de manifestantes avanzaron por un distrito de compras popular entre los visitantes de China en una marcha hasta la estación del tren rápido que conecta a este territorio chino semiautónomo con Guangdong y otras ciudades del país. Los manifestantes, en su mayoría vestidos de negro, portaban carteles en los que se podía leer: “Juntos, en pie”, “No a la extradición a China” o “Carrie Lam, dimisión”.
Los organizadores dijeron que 230.000 personas marcharon el domingo, mientras que la policía calculó que asistieron 56.000.
“Queremos mostrar nuestra protesta pacífica y digna a los visitantes de China continental porque allí la información está más bien bloqueada”, dijo Ventus Lau, organizador de la marcha. “Queremos mostrarles la verdadera imagen y el mensaje de los habitantes de Hong Kong”.
Los medios de comunicación chinos no han cubierto las protestas ampliamente, sino que más bien se han enfocado en los choques con la policía y los daños a la propiedad pública.
A medida que la multitud se disolvió del domingo por la noche, algunos cientos de personas permanecieron e insultaron a la policía, que se había colocado detrás de enormes barreras frente a la estación ferroviaria, mientras que otros se desplazaron a Canton Road, una calle llena de boutiques de lujo. La marcha fue la primera de gran envergadura desde dos protestas simultáneas el lunes pasado, cuando se cumplió el 22do aniversario de que Gran Bretaña le devolviera Hong Kong a Beijing el 1 de julio de 1997.
En una de esas protestas, una marcha masiva por el centro de Hong Kong, participaron cientos de miles de personas. Sin embargo, fue opacada por una ofensiva de varios cientos de manifestantes contra el edificio legislativo, que destruyeron muros de vidrio grueso para ingresar y luego pintarrajearon consignas en los muros, volcaron muebles y dañaron los sistemas de voto electrónico y de prevención de incendios.