LIMA.- La conservadora Keiko Fujimori asumió el martes la presidencia de Perú con la promesa de frenar la alta criminalidad y mitigar los efectos del fenómeno climático El Niño, aunque no respondió a pedidos importantes de la oposición.
Juró ante el Congreso después de que legisladores opositores, con cintas negras en sus solapas, se retiraran al grito de “Justicia para las víctimas” en referencia a los 50 muertos en las protestas antigubernamentales de 2022 y 2023 durante la gestión de la entonces gobernante Dina Boluarte, considerada aliada de Fujimori.
La hija del exmandatario Alberto Fujimori (1990-2000) —fallecido en 2024 y 16 años preso por corrupción y asesinato— regresó más de un cuarto de siglo después al palacio presidencial donde vivió y fue primera dama tras el divorcio de sus progenitores en 1994.
Ahora lo hace como presidenta tras imponerse en junio en un reñido balotaje al progresista Roberto Sánchez con los votos decisivos del extranjero.
Pese a la inestabilidad política que antecedió a su triunfo Fujimori encontrará un país con una economía estable y con el período más favorable para sus exportaciones de minerales desde 1950.
Fujimori dijo que recibe un Estado “debilitado”, con “recursos mal utilizados” y en una situación “catastrófica”. La presidenta, indicó que su gestión tendrá dos temas inmediatos por resolver: la recuperación de la seguridad ciudadana y la mitigación de los efectos del El Niño.