Keiko Fujimori deja la cárcel

La opositora peruana estaba presa desde enero

Lima, Perú.- Keiko Fujimori, hija del expresidente peruano Alberto Fujimori (1990-2000) y líder del movimiento político fundado por su padre, salió este lunes en libertad por segunda vez en cinco meses después de que la Justicia revocase nuevamente la medida de prisión preventiva por presunto lavado de dinero.

Fujimori fue puesta en libertad condicional en el momento más crítico de la pandemia de Covid-19 en Perú, después de que denunciase el riesgo de contraer el coronavirus en la cárcel igual que decenas de mujeres ancianas, embarazadas o con hijos menores de 3 años con las que compartió reclusión en la misma cárcel.

Desde la cárcel, Keiko se dirigió a su domicilio familiar, en el distrito limeño de Surco, donde ya le esperaba un empleado de un laboratorio privado para practicarle una muestra rápida y otra molecular (PCR) de descarte del virus SARS-CoV-2, que ya ha matado en Perú a más de 1.300 personas y contagiado a más de 47.000.

Antes de abandonar la prisión, Fujimori ya había adelantado en sus redes sociales que no se reuniría con su familia hasta estar completamente segura de no tener el virus. Mientras tanto, Mark Vito y sus dos hijas permanecen en el domicilio de Susana Higuchi, la madre de Keiko.

Las hacinadas prisiones de Perú, que albergan a 97.500 reos cuando su capacidad es para poco más de 40.000, se han vuelto un gran foco infeccioso del coronavirus que ha causado la muerte de al menos 30 presos y el contagio de otros 600.

La FIANZA

La Segunda Sala Penal de Apelaciones Nacional Especializada en Delitos de Crimen Organizado otorgó la libertad condicional a Fujimori bajo fianza de 70.000 soles (unos 20.500 dólares).

Según esa resolución, Fujimori deberá comparecer ante el juzgado una vez al mes, no cambiar de domicilio sin avisar antes al juez que tutela la investigación y no comunicarse con los demás imputados en la investigación.

La Fiscalía, que anunció que iba a recurrir la decisión de la Justicia de liberarla nuevamente, ultima su investigación por presunto lavado de dinero en la financiación irregular de sus campañas para las elecciones presidenciales de 2011 y 2016, donde en ambas Fujimori se quedó muy cerca de ser la primera presidenta de la historia de Perú.

Los fiscales a cargo del caso le imputan a Fujimori haber ocultado bajo una contabilidad ficticia millonarias donaciones de grandes empresas tanto peruanas como extranjeras.

Entre los aportes investigados está un millón de dólares de la constructora brasileña Odebrecht y unos 3,65 millones de dólares de Credicorp, el mayor grupo financiero de Perú.

Keiko no será la única presa célebre que abandone prisión, pues en las próximas horas pasará a arresto domiciliario la exalcaldesa de Lima Susana Villarán, de 70 años y enferma de lupus, que está a la espera de juicio por la financiación ilegal de la campaña electoral contra su revocatoria.