MADRID (EFE).- El partido conservador español intentará resolver su fuerte crisis interna con la elección de un nuevo líder, previsiblemente Alberto Núñez Feijóo, para sustituir a Pablo Casado, después de que este perdiera todos los apoyos a causa de un duro enfrentamiento con la presidenta regional de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.
Casi con toda probabilidad, el Partido Popular (PP) designará presidente a Núñez Feijóo en el congreso extraordinario del 1 y 2 de abril en Sevilla (sur), convocado este martes por la Junta Directiva Nacional, órgano que integran los dirigentes más relevantes y los parlamentarios.
Presidente regional de Galicia (noroeste) desde 2009, cuenta con un amplio respaldo de los barones y otros muchos responsables del partido, y se espera que anuncie su candidatura mañana mismo, posiblemente la única que se presente.
"Ha empezado un congreso extraordinario y urgente porque la situación orgánica así lo requería. Esta situación tenemos que cerrarla. Estamos absolutamente persuadidos de que lo que hemos hecho no es de recibo", reconoció hoy el político conservador en rueda de prensa.
Su nombre ya sonó con fuerza en julio de 2018 para suceder a Mariano Rajoy como líder de los conservadores españoles, pero finalmente no se decidió a competir por el puesto con otros candidatos.
El partido eligió entonces a Casado, quien perdió las dos elecciones generales a las que se presentó (abril y noviembre de 2019), ganadas en minoría por el socialista Pedro Sánchez, que gobierna actualmente en coalición con los izquierdistas de Unidas Podemos.
Casado, que no se presentará a la reelección, dijo este lunes ante la Junta Directiva Nacional que se despedía "sin rencor", y deseó "suerte" y "acierto" a su sucesor; le dará todo su respaldo "desde la máxima prudencia y discreción".
Y sobre Feijóo en concreto, afirmó: "Siempre me ha brindado su lealtad y amistad, las mismas que él recibirá de mí para lo que decida hacer en un futuro".
EVITAR LA FRACTURA
Con un trasfondo de lucha de poder, el conflicto larvado durante meses entre Casado e Isabel Díaz Ayuso estalló hace dos semanas en un enfrentamiento público.
Se cruzaron acusaciones sobre un supuesto intento de espiar a Díaz Auyso y su familia por parte de la dirección nacional, así como sospechas de corrupción relacionadas con el hermano de la presidenta regional de Madrid y un contrato de suministro de mascarillas adjudicado por el departamento de Sanidad de la región de Madrid.
El partido conservador español, el principal de la oposición, se sumió rápidamente en una crisis profunda, que amenazaba con fracturarlo definitivamente.
Casado era cada vez más cuestionado internamente entre peticiones de dimisión; Díaz Ayuso, que ganó ampliamente las elecciones regionales de Madrid en mayo de 2021, sumaba adeptos; y más barones reclamaban un congreso extraordinario que eligiera un nuevo líder nacional como única salida.
Ni siquiera la dimisión del secretario general del PP, Teodoro García Egea, hace una semana bastó para calmar los ánimos, reconducir la crisis y evitar un congreso extraordinario, pues Casado pretendía esperar al ordinario previsto en julio de este año.
García Egea, mano derecha de Casado, fue señalado por algunas informaciones periodísticas como el instigador del intento de espiar a Díaz Ayuso, aunque él lo ha negado.
La presidenta regional de Madrid aseguró hoy, a la salida de la Junta Directiva Nacional, que todas las personas que se han dedicado a intentar destruirla "deben ser apartadas" del partido, y defendió que su equipo ha gestionado los peores momentos de la pandemia "con total pulcritud y honestidad".
Sobre ella, Núñez Feijóo comentó que es "un activo incuestionable" del PP de Madrid. "No nos presenta dudas su honorabilidad", apostilló.
Casado, por su parte, había subrayado que él tiene "la conciencia muy tranquila, llena de agradecimiento, sin rencor ni frustración".