Pereira, Col.- Cuando los puños se ponen en alto y los rescatistas piden silencio se abre un halo de esperanza de que haya sobrevivientes bajo los escombros en la ciudad colombiana de Pereira, una de las más afectadas por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al país el lunes.
El barrio residencial La Lorena, ubicado en el corazón de Pereira, fue uno de los más afectados por el sismo, donde varios edificios se derrumbaron por el movimiento telúrico y muchas personas están desesperadas por encontrar a sus familiares bajo los escombros de lo que solía ser su casa.
La situación en esa zona es tan crítica que los rescatistas y los voluntarios se cuentan por decenas. En este contexto de colaboración, el momento clave llega cuando se empiezan a poner los puños en alto y los rescatistas más expertos piden silencio. Eso significa que hay señales de que algún sobreviviente puede estar esperando un rescate bajo las ruinas.
Sin embargo, en muchas ocasiones los equipos de rescate no encuentran nada, deben levantar la cabeza y continuar con su búsqueda incansable bajo el inclemente sol de Pereira.
Mientras que en un edificio buscan a una personas con vida. En otro, varios militares y rescatistas salen cargando a una mujer que murió mientras a su lado camina su hijo, desconsolado, llorando y gritando “mi madre”.
Rescatan a mujer
Uno de los casos que da esperanza es el de la biomédica Diana Troncoso, de 31 años, fue rescatada con vida este martes de entre los escombros de un edificio de cuatro pisos que colapsó en el barrio Torres del Limonar, en Cali.
Diana estaba atrapada por los pies y golpeaba un armario para llamar la atención de quienes trabajaban en la zona luego del terremoto de magnitud 7,4.
“Nos metimos ocho metros adentro, trabajamos sin parar. Verla a ella sonreír es la mejor sensación”, relató a EFE uno de los bomberos que atendió la emergencia en la zona.