NACIONES UNIDAS (EFE).- La misión de la ONU en Mali (Minusma), que está inmersa en un proceso de retirada del país a petición del gobierno de Bamako, sufrió esta semana dos ataques a sus convoyes mientras llevaban a cabo sus labores de retirada.
Según informó la portavoz de la ONU en Nueva York, Florencia Soto, el último ataque tuvo lugar ayer, y fue obra de "hombres armados no identificados" que dispararon contra un convoy de Minusma que se trasladaba de Gao a Menaka, en el norte del país.
No hubo víctimas que lamentar en el ataque de ayer ni el anterior, pero es "un recordatorio de los retos que enfrenta la misión" mientras dure su presencia en el país africano.
La Minusma ha cerrado ya tres bases en las zonas más remotas del país y la de Menaka es precisamente la siguiente, según un calendario que prevé que el 30 de septiembre solo queden abiertas tres bases -Bamako, Tombuctú y Gao- que tienen que estar cerradas antes del 31 de diciembre, según el acuerdo entre la ONU y el gobierno maliense.
El desmantelamiento de la Minusma va a ser, por el tamaño de la misión y el escaso tiempo concedido para llevarlo a cabo -solo seis meses- una de las operaciones más complejas de las misiones de paz de la ONU, según han manifestado repetidamente responsables de la organización en Nueva York.
Más allá de la inestabilidad política que esa retirada puede suponer para las áreas del país donde la presencia del estado es muy débil -todo el tercio norte del país-, la partida de la Minusma va a suponer grandes limitaciones para las agencias humanitarias de la ONU que seguirán operando y que hasta ahora contaban con escoltas armados de la Minusma para sus desplazamientos.