La retirada rusa revela catástrofe

Dejaron destrucción y residentes sin comida y servicios

Cherníhiv, Ucrania.- Las tropas rusas dejaron atrás edificios derruidos, calles llenas de autos destruidos y residentes que necesitaban alimentos y diversa ayuda en una ciudad del norte de Ucrania, mientras Kiev pidió el jueves más ayuda a Occidente para detener la ofensiva de Moscú.

Decenas de personas hicieron fila para recibir alimentos, pañales y medicinas en una escuela destrozada que ahora sirve como punto de distribución de ayuda en Cherníhiv, que las fuerzas rusas asediaron durante semanas tratando de avanzar hacia la capital. En la pizarra de un salón de clases está escrito con tiza: “Miércoles 23 de febrero-trabajo de clase”. Rusia invadió al día siguiente.

Funcionarios ucranianos dijeron haber encontrado cientos de cuerpos de civiles, muchos tirados en la calle, en pueblos alrededor de Kiev. Periodistas de The Associated Press vieron a decenas en el suburbio de Bucha, algunos quemados, otros aparentemente con disparos a quemarropa o con las manos atadas.

La invasión rusa, que ya cumplió seis semanas, no logró tomar la capital de Ucrania rápidamente y lograr —según los países occidentales— el objetivo inicial del presidente Vladimir Putin de derrocar al gobierno ucraniano. A raíz de ese fracaso y las grandes pérdidas, Rusia cambió su enfoque a Donbás, una región industrial mayoritariamente de habla rusa en el este de Ucrania.

Vladimir Tarasovets, un residente de Cherníhiv, describió las noches durante el asedio cuando vio la ciudad en llamas.

“Fue muy duro, muy duro. Todas las noches había incendios, daba miedo mirar la ciudad. Por la noche, cuando estaba oscuro, no había luz, ni agua, ni gas, ni ningún servicio”, dijo. “¿Cómo lo superamos? No tengo palabras para describir cómo nos las arreglamos”.