Buenos Aires, Arg.- Las latinoamericanas tomaron el viernes las calles para gritar más fuerte que nunca contra la violencia machista y mostrar su determinación a conquistar el aborto libre, seguro y gratuito, entre otros derechos que consideran impostergables.
En coincidencia con una nueva conmemoración del Día de la Mujer y como corolario de una huelga de mujeres, varias decenas de miles caminaban desde el Congreso rumbo a la histórica Plaza de Mayo de Buenos Aires, Argentina, en otra muestra del poder de movilización del feminismo local.
Al frente de la marcha se encontraban las militantes de la campaña nacional por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, un colectivo feminista que ha puesto a la despenalización del aborto como un eje central de la agenda política en Argentina.
“Ni una muerte más por aborto clandestino”, rezaba una gran bandera verde, el color que identifica a la campaña, detrás de la cual se extendía una fila interminable de activistas de distintas edades, desde ancianas hasta pequeñas de la mano de sus madres, todas ellas con el pañuelo verde en el cuello o las muñecas.
Esta conquista se truncó el año pasado cuando una ley aprobada por la Cámara de Diputados terminó siendo rechazada en el Senado por pocos votos.
“Hemos logrado un cambio de época. Ya no se naturaliza más la violencia machista, no se naturalizan los abusos, ni el acoso callejero... hay muchas cosas que han cambiado”, destacó Marta Dillon, activista y una de las fundadoras de Ni
una Menos.
Las adolescentes y jóvenes, consideradas el combustible fundamental del movimiento feminista argentino, resaltaban en la movilización con carteles escritos a mano con consignas tales como “mi cuerpo no quiere tu opinión” o “no soy histérica ni estoy menstruando, grito porque nos están asesinado”.
Las manifestaciones se sucedieron en algunos otros países latinoamericanos.
En Brasil, miles de personas marcharon al centro de Río de Janeiro en un acto que tuvo al presidente Jair Bolsonaro, quien posee un robusto historial de ofensas a las mujeres, como principal blanco de críticas. La marcha también estuvo guiada por el reclamo del fin de la desigualdad de género y la violencia contra la mujer en un país donde en 2018 hubo 1173 víctimas de feminicidios, según datos oficiales del Forum Brasileño de Seguridad Pública.
“Este año es especialmente importante estar acá porque nos gobierna un presidente machista”, dijo Juliana Lopez, psicóloga de 46 años. “Brasil es campeón en feminicidios. Debemos estar en la calle para ser respetadas”.
Paralelamente, miles de mujeres desfilaron por el centro de Montevideo, en Uruguay, reclamando el fin de la violencia de género y los feminicidios y la equiparación salarial para las mujeres, además de otros reclamos. Entre las manifestantes se hizo presente la vicepresidenta Lucía Topolanksy, que caminó acompañada de su marido, el expresidente José Mujica.
“Hay una consigna prioritaria que es la violencia doméstica”, dijo Topolansky.