Lava gana más terreno al mar

El magma del Cumbre Vieja crea una enorme delta y amplía la isla española de La Palma

Santa Cruz de La Palma, Esp.- La lava que emana del volcán de la isla española de La Palma cae al agua en un caudal continuo y este jueves sigue ganando terreno al mar, al tiempo que se prevé un deterioro en la calidad del aire por cambios en los vientos.

Por ello, los expertos piden a la población más cercana al volcán de La Palma que extreme las precauciones, sobre todo a partir del viernes, y en la población de Tazacorte ya se han medido valores altos de dióxido de azufre -por encima de las normativas sobre calidad del aire, aunque sin suponer un peligro para la salud- y hay olor a huevos podridos.

En este municipio, donde el martes pasado la colada de lava alcanzó el mar, se han medido puntualmente 500 microgramos de dióxido de azufre (SO2) por metro cúbico, aunque esta cota ha bajado ya a 300.

Se considera que el problema puede extenderse a Los Llanos de Aridane (los valores se sitúan en unos 100 microgramos por metro cúbico) y El Paso, por lo que se recomiendan precauciones especiales: permanecer en interiores, salvo necesidad, y utilizar mascarillas FFP2, sobre todo las personas con afecciones respiratorias, ancianos, niños y embarazadas.

Este aumento de las mediciones coincide con un incremento de las emisiones de SO2 desde el volcán, a 7.149 toneladas diarias, un valor relativamente alto.

El magma fluye al océano en un caudal continuo, cae en forma de cascada y ha creado en la base del acantilado un delta con un frente amplio que ha alcanzado la cota de 24 metros en profundidad marina, según el Instituto Geográfico Nacional de España.

La estabilidad en la colada ha permitido acceder a los agricultores a sus fincas, dar de comer al ganado o que los evacuados pudieran ir a sus casas por razones de urgencia a recoger algo.

Según los últimos datos del sistema de satélites europeo de monitorización terrestre Copernicus, desde que el volcán entrara en erupción el 19 de septiembre la lava cubre 338,3 hectáreas, incluido el terreno que ha ganado al mar desde la noche del día 28, mientras la ceniza se extiende por 1.752,8 hectáreas.

Hay ya 981 edificaciones afectadas por la erupción, de ellas 855 destruidas, y daños en 29,8 los kilómetros de carreteras, de los cuales 27,4 están asolados.