RIGA (EFE).- Lituania ha comenzado a levantar el primer tramo de cien kilómetros -de un total previsto de 500-, de una barrera para impedir que crucen la frontera desde Bielorrusia inmigrantes que llegan a Minsk en vuelos de bajo coste y con visados de turista.
La barrera tendrá un coste de 36 millones de euros y tiene el propósito de impedir el ingreso hacia Lituania -donde ya hay unos 4.200- y Polonia en lo que los Gobiernos de los dos países califican de "guera híbrida".
El primer tramo consiste en una valla de cuatro metros de altura con alambre de espino y concertinas en el lado que da a Bielorrusia y fue presentado a medios lituanos por un portavoz del servicio lituano de fronteras.
La construcción está a cargo de Tetas, una filial del grupo estatal ESPO-G, especializado en redes de transmisión de electricidad; preguntado sobre si una empresa en ese ámbito está capacitada para ese tipo de trabajo, Antanas Bubnelis, portavoz de la empresa, dijo a Efe que tiene "experiencia significativa en proyectos de infraestructura y las cualificaciones necesarias para hacer el trabajo".
Se prevé que los primeros cien kilómetros estén terminados a final de abril de 2022 y forma parte del plan del Gobierno lituano de levantar casi 500 kilómetros a lo largo de la frontera con Bielorrusia, que tiene una longitud total de 679.
La barrera no se construirá en áreas inaccesibles para los que intenten cruzar la frontera, como ríos, lagos y zonas pantanosas, así como reservas naturales, según los datos del proyecto, que prevé su conclusión en septiembre de 2022.
La Unión Europea desestimó recientemente financiar la construcción de barrera alguna con Bielorrusia y los países comunitarios limítrofes y lo dejó en manos de cada país.
Letonia también está acelerando la construcción de una barrera de alambre y concertinas en su frontera con Bielorrusia, que será reemplazada por otro más permanente durante 2022.
A diferencia de Lituania, que vio cómo llegaron a su territorio unos 4.200 inmigrantes antes de cerrar su frontera, Letonia ya declaró el estado de emergencia en agosto después de que se registraran los primeros intentos de cruce irregular.
El responsable del servicio de vigilancia de fronteras, Rustamas Liubajevas, declaró al sitio de noticias 15min.lt que se mantiene la presión de los inmigrantes en la frontera pero que la situación es más grave en Polonia, donde ha habido intentos de derribar las barreras fronterizas e incluso disparos a los oficiales polacos.
Explicó que entrar en Polonia es más rápido para alcanzar el objetivo de entrar en Alemania, que es adonde quiere ir la mayoría de los inmigrantes, y que es la razón por la que el régimen bielorruso de Aleksánder Lukashenko está incentivando esas acciones.