“¡Los héroes nunca mueren!”

Kiev, Ucrania.- Las amapolas, que cubrieron los campos de batalla de las dos guerras mundiales en Europa, fueron depositadas el sábado sobre el féretro de otro soldado muerto, esta vez en otra guerra europea, en Ucrania.

Entre los centenares de dolientes por Roman Ratushnyi, de 24 años, estaban amigos que protestaron junto con él durante meses de manifestaciones que derrocaron al presidente prorruso en 2014 que, como él, se alzaron en armas cuando Moscú lanzó la invasión de su vecino en febrero.

Su corta vida simbolizó la de las generaciones posteriores a la independencia en Ucrania que están sacrificando sus mejores años por la causa de la libertad. Primero, con resistencia y decenas de vidas contra la brutal policía antimotines durante las protestas en la plaza Maidán de 2013-2014 y ahora con armas y más vidas contra las tropas rusas.

“¡Los héroes nunca mueren!”, gritaron amigos, familiares y admiradores gritaron mientras el féretro de Ratushnyi era colocado en una carroza fúnebre en una plaza de la capital ucraniana, ahora decorada con tanques y blindados rusos destruidos. Sus chasis calcinados contrastaban con las cúpulas doradas de una catedral adyacente en la que los sacerdotes habían cantado rezos por Ratushnyi, que era muy conocido en Kiev por su activismo cívico y ambiental.

Desde la plaza, centenares de personas caminaron en silencio detrás del féretro hacia Maidán, o Plaza de la Independencia. 

Ratushnyi se inscribió para pelear el primer día de la invasión rusa, el 24 de febrero. Tras participar en la defensa de Kiev en las primeras semanas, se sumó a una brigada del ejército, para la que realizó trabajos de inteligencia militar. Cayó muerto el 9 de junio cerca de la ciudad de Izyum, en el frente oriental de la guerra, de acuerdo con el grupo ambientalista que Ratushnyi dirigía en Kiev.