Los sindicatos franceses reprochan a Macron su sordera al rechazo popular a su reforma a las pensiones

PARÍS, Francia (EFE).- Los líderes de los grandes sindicatos franceses echaron en cara hoy al presidente francés, Emmanuel Macron, y a su Gobierno su "sordera" ante el rechazo de la opinión pública y de los manifestantes en la calle a su reforma de las pensiones.

"Es una locura democrática hacer oídos sordos" al mundo del trabajo y a la opinión pública, denunció el secretario general de la Confederación Francesa Democrática del Trabajo (CFDT, primer central del país), Laurent Berger, en declaraciones a la prensa al comienzo de la marcha de protesta contra la reforma en París.

Berger insistió en que Macron, su Gobierno y el Parlamento "no pueden seguir sordos" cuando "una mayoría de la población" está en contra y los trabajadores que se manifiestan se están mostrando "dignos" en su protesta.

En una línea similar, Philippe Martínez, líder del segundo sindicato francés, la Confederación General del Trabajo (CGT), se quejó de que el Ejecutivo haya decidido limitar a dos meses el debate parlamentario de su proyecto de ley de reforma: "es casi un insulto para los que se movilizan".

Martínez añadió: "si el Gobierno persiste en no querer escuchar habrá que organizar huelgas más duras y más masivas".

El secretario general de la CGT, que se mostró convencido de que las manifestaciones de hoy serán al menos tan numerosas como las de la primera jornada de protestas el 19 de enero, se quejó de la actitud de Macron, que ha hecho de la reforma de las pensiones "un asunto personal".

"Un país como Francia no se gobierna haciendo de esto un asunto personal", añadió antes de echar balones fuera al ser preguntado sobre si un posible endurecimiento de la protesta no puede acabar beneficiando a la extrema derecha de Marine Le Pen.

Para Martínez, si Macron y su Gobierno no escuchan a la calle eso puede generar más abstención en las próximas elecciones y reforzar a la extrema derecha. Pero de eso "sólo será responsable el presidente".

Esta tercera jornada de huelgas y manifestaciones contra la reforma de las pensiones que pretende, en primer lugar, retrasar la edad mínima de jubilación de los 62 años actuales a 64, no será la última.

Los sindicatos, que se mantienen unidos contra el proyecto de ley que inició este lunes su tramitación ante el plenario de la Asamblea Nacional (cámara baja), ya han fijado nuevas manifestaciones el próximo sábado, para que se puedan sumar personas que durante la semana no quieren perder una jornada de trabajo.

El reto entonces será superar las cifras del pasado 31 de enero, cuando la policía contabilizó 1.272 millones de personas, mientras la CGT calculó que hubo 2.8 millones.