París, Fra.- Tres meses después de que se celebrara la primera vuelta de las municipales en Francia, la segunda, retrasada a causa de la pandemia de COVID-19, se celebrará este domingo, con la previsión de una bofetada electoral para el partido del presidente, Emmanuel Macron.
Síntoma de la mejora de la situación sanitaria del país, esas elecciones podrán celebrarse, pero rodeadas de las medidas de precaución impuestas por la epidemia, por lo que, como sucedió en el primer turno del 15 de marzo pasado, la participación amenaza con ser históricamente baja.
Entonces, menos de la mitad del censo depositó su voto un día después de que el Gobierno diera, con el cierre de bares y restaurantes, el primer paso hacia un confinamiento total que se concretó dos días más tarde cuando, además, se retrasó la segunda vuelta prevista para el domingo siguiente.
No han sido pocos los que han acusado de temerario a Macron por haberse empeñado en celebrar la cita con las urnas y mandar así un mensaje contradictorio a una población a quien el Ejecutivo no deja de recomendar una extrema prudencia.
Las mascarillas, el gel hidroalcohólico, la distancia entre electores y la higiene de las mesas electorales volverán a ser la norma en los 4.600 municipios en los que habrá segunda vuelta, allí donde ningún candidato logró más de la mitad de los votos en la primera.
Solo habrá elecciones en el 13 % de las ciudades, pero que agrupan a 16 millones de electores, el 38 % del total.
Todo apunta a que el presidente quiere dejar atrás unas municipales que le mostrarán un panorama sombrío, puesto que su partido se apresta a cerrar el ejercicio sin ninguna victoria simbólica.
Si se confirma lo que apuntan los sondeos, el macronismo aspira, como máximo, a mantener Le Havre, la ciudad en la que es candidato el primer ministro, Édouard Philippe, que además se juega allí su futuro político.
El revés de las municipales puede ser el aldabonazo para lanzar esa nueva etapa con la que Macron buscaría conquistar al electorado con vistas a su reelección dentro de dos años y no es seguro que Philippe sea el rostro que mejor lo encarne.