El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, estaba en Uzbekistán el lunes para promover el comercio y los vínculos con Asia Central, durante un viaje que se produjo en medio de rumores de que el principal diplomático estadounidense está ignorando asuntos apremiantes en favor de visitas y reuniones políticamente más seguras.
Marco Rubio impulsa comercio y seguridad en Asia Central
El viaje, que incluye una escala en India más adelante esta semana, busca promover los lazos económicos y de seguridad de Estados Unidos en el centro y sur de Asia. Pero solo tiene vínculos tangenciales con los principales dilemas actuales de política exterior del gobierno del presidente Donald Trump en Oriente Medio y con la guerra entre Rusia y Ucrania.
Rubio ha desestimado las insinuaciones de que está evitando los asuntos más difíciles para centrarse en objetivos diplomáticos más fáciles, con menor riesgo de fracaso y de daño político, y el Departamento de Estado rechazó las críticas a su agenda.
En Samarcanda, Rubio planeaba reunirse con sus homólogos de Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán en el marco del foro diplomático C5+1, que reúne a los cinco países de Asia Central y a Estados Unidos para abordar la seguridad, el comercio y otras preocupaciones compartidas.
Al hablar con periodistas antes de la reunión, Rubio afirmó: "Estados Unidos quiere ser un socio sólido en Asia Central".
"Asia Central simplemente no ha recibido, por parte de nuestros responsables de políticas públicas, el nivel de atención que merece en los últimos 20 años. Pero eso está cambiando. Por eso estamos aquí ahora", manifestó.
Estrategia de Estados Unidos en Asia Central y su contexto histórico
Pese a las reiteradas garantías de múltiples gobiernos de que Estados Unidos se involucraría más activamente en Asia Central, la región a menudo ha quedado relegada como prioridad de política exterior en Washington.
Tras el colapso de la Unión Soviética, las naciones de Asia Central recién independizadas vieron un breve aumento del interés de Washington, pero este se desvaneció hasta después de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, que volvieron a dirigir la atención del país hacia Afganistán y sus vecinos.
Estados Unidos estableció una presencia militar en varios países, principalmente como puntos de tránsito para equipos, material y provisiones necesarios para las fuerzas estadounidenses y aliadas que combatían a los talibanes y a Al Qaeda en Afganistán.
A medida que Estados Unidos reducía su operación de 20 años en Afganistán, el gobierno de Trump, tanto en su primer como en su segundo mandato, ha buscado elevar sus vínculos con Asia Central debido a su ubicación entre Rusia y China, pero también por tratarse de un área poco desarrollada y propicia para oportunidades de negocios para Estados Unidos.
El viaje de Rubio, que ha sido promovido intensamente por el embajador de Estados Unidos en India y enviado presidencial especial para Asia Central, Sergio Gor, es quizá el intento más ambicioso de Estados Unidos en décadas para impulsar los lazos económicos y comerciales con la región. Al hablar con periodistas en Samarcanda, Rubio describió "una delegación increíble", con representantes de casi 300 empresas estadounidenses que se sumaron.
"Históricamente, Asia Central ha sido el cruce de caminos del comercio entre Occidente y Oriente. Y hoy, como parte de un renacimiento más amplio y de un compromiso global, vuelve a estar en condiciones de desempeñar ese papel vital en el comercio transnacional", les dijo a los funcionarios en la reunión.
La región es "un nuevo lugar para la inversión, y sirve como un nuevo lugar para la exportación, una terminal central desde la cual se están entregando materiales que son vitales para el futuro de todas las naciones", añadió.
El presidente Trump recibió a sus líderes en una cumbre en la Casa Blanca el pasado noviembre y anunció más de 130.000 millones de dólares en acuerdos comerciales, incluidos convenios para que aerolíneas regionales compren aviones Boeing.
Washington también ha mostrado interés en que los países de mayoría musulmana se sumen a los Acuerdos de Abraham, que ampliaron el número de Estados árabes con vínculos diplomáticos con Israel. Kazajistán, que ya había reconocido a Israel, es el único de los cinco que ha firmado los acuerdos.