Una investigación de The Associated Press halló que muchos de ellos sufrieron tortura extrema: les golpearon el rostro con porras, los colgaron de las muñecas o los genitales durante semanas seguidas o los quemaban con ácido.
La AP habló con 23 personas que aseguran haber sobrevivido o atestiguado torturas en centros de detención de los hutíes, así como con ocho familiares de detenidos, cinco abogados y activistas y tres oficiales de seguridad involucrados en intercambios de prisioneros y que han visto marcas de torturas en los prisioneros.
Estos relatos ponen en evidencia la importancia de un acuerdo de intercambio de prisioneros alcanzado el jueves en Suecia al inicio de las negociaciones de paz patrocinadas por la ONU entre los rebeldes chiíes hutíes y el gobierno de Yemen, que es respaldado por Estados Unidos y Arabia Saudí. En una medida para construir la confianza, ambas partes acordaron liberar a cientos de prisioneros, aunque todavía tienen que afinarse los detalles.
Por su parte, Amnistía Internacional dijo que “espantosos abusos a los derechos humanos, así como crímenes de guerra se están cometiendo en todo el país por todas las partes en conflicto”.